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«Cuando pase el mundial… ¿cual será el distractor?», la columna de Gerardo Mosqueda

Y cuando esté pasando la euforia del mundial, ¿cuál será el distractor?

Las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y México y en una escala mucho menos el gobierno de Canadá están entrando de lleno a la recta final de la agenda de negociaciones para actualizar el T-MEC y sin que se tenga el evento suficiente para pronosticar algún resultado desde la perspectiva del gobierno del presidente Trump, el equipo de Sheinbaum con el secretario, Marcelo Ebrard al frente, pretende desactivar aranceles al acero, al aluminio y al sector automotriz mientras enfrenta las exigencias proteccionistas de la administración Trump.

La amenaza de liberar órdenes de aprehensión contra exfuncionarios mexicanos actúa como una herramienta de presión asimétrica, Washington puede modular la intensidad de sus exigencias judiciales en materia de narcotráfico a cambio de concesiones de México en las mesas del T-MEC como, por ejemplo, mejores reglas de origen, control migratorio en la frontera o francas restricciones a las inversiones chinas.

En una expresión coloquial; da la impresión de que la respuesta del gobierno mexicano consiste básicamente en ganar tiempo, la dinámica, al no ceder de inmediato a las presiones de las solicitudes de extradición, y al mismo tiempo, no forzar un cierre apresurado del T-MEC, el gobierno mexicano está diluyendo el impacto que Washington busca general antes del mes de noviembre.

En términos estadísticos, la presidente Sheinbaum está apostando a una reducción de la volatilidad. Si el gobierno de México absorbe la presión actual y estira los tiempos procesales, podría estar cruzando la frontera de noviembre de 2026 con un panorama más claro: sabrá con qué composición exacta del congreso de Estados Unidos tendrá que ratificar los acuerdos comerciales finales del T- MEC de cara al proceso electoral mexicano de 2027.

Es por esto por lo que la captura o protección o procesamiento de los actores políticos de Sinaloa, no se decide en un vacío legal, funciona como una especie de válvula de presión regulada donde ambos países calculan el costo beneficio diario; Estados Unidos buscará impactar a su favor para las elecciones legislativas de noviembre; y México utiliza su soberanía jurídica para tratar de blindar su economía de cara a la gran revisión comercial que se vendrá a partir del 1 de julio.

Tratándose de la revisión del T-MEC, las delegaciones de las tres naciones concluyeron la segunda ronda de conversaciones y establecieron el 1 de julio de 2026, como la fecha oficial para el arranque de la revisión formal, de tal manera que el escenario técnico proyecta una resolución de prórroga, condicionada por tres factores de alta fricción.

1. La estrategia de los plazos. El equipo de negociación de México puso sus cartas sobre la
mesa, buscando extender el tratado automáticamente por 16 años para dar certidumbre a
inversionistas; de no lograrse esta negociación activarían un plan B de 10 años, con
revisiones periódicas cada año.

2. La retórica de Donald Trump es fiel a su manual de negociación, declaró que a los Estados Unidos le va mejor sin tratado, sin embargo, aclaró estar abierto a un acuerdo. Esta postura busca minar la posición de México y Canadá antes de la tercera ronda presencial programada para el 20 de julio en la Ciudad de México.

3. El factor caballo de Troya. El principal obstáculo, no es el maíz transgénico, ni las reglas de origen automotriz tradicionales; es la exigencia de Washington para que México impida la entrada de inversiones e insumos chinos a la región norteamericana.

Lo más probable es que el T- MEC no se cancele. Las economías están demasiado integradas, el desenlace más probable, tras las mesas de Julio, es que se acuerde la extensión de 16 años o un esquema de 10, pero a cambio de qué México asuma cláusulas extremadamente severas de exclusión comercial contra Pekín, incluyendo los aranceles defensivos del 50% a autos y componentes de países sin tratado que el gobierno de Sheinbaum ya comenzó a implementar.

China está jugando al desgaste a largo plazo, sabiendo que el sistema político estadounidense es cíclico y depende de elecciones constantes; para la presidente Sheinbaum esto representa un dilema porque México ha sido el gran beneficiado de la reubicación por la Guerra comercial, pero la presión de Washington para firmar el T- MEC, obliga al gobierno mexicano a elegir permanentemente un bando, cerrándole la puerta al capital de Pekín.

Si quieren asegurar su postura económica con Norteamérica.

Cómo está influyendo entonces el tema de las órdenes de aprehensión contra los de Sinaloa, en este análisis de futuro político electoral, tanto de México como de Estados Unidos… tanto las órdenes de detención del departamento de justicia de Estados Unidos, como las expresiones mediáticas actúan como un choque exógeno de información que podría ser muy corrosiva, porque fractura la logística interna y la confianza del electorado:

1. Por ahora, los escándalos de vinculación del oficialismo con las organizaciones criminales han provocado que un 44.5% de los mexicanos asocie directamente a morena con el crimen organizado.

2. Aunque la aprobación de la presidente se mantiene aparentemente alta, este indicador local en Sinaloa ya ha roto el piso mínimo de confianza y el electorado flotante, es decir, los
indecisos es más fácil que tiendan a castigar al oficialismo, cuando la violencia y la sospecha de colusión, domina en la agenda pública, incrementando la volatilidad del voto para 2027.

3. Hay una especie de implosión en la selección de candidatos y en los filtros de control, de
manera que, ante el aprecio judicial, la dirigencia de morena mediante personajes como
Ricardo Monreal, anuncia de manera urgente, la creación de filtros y mecanismos de
verificación de integridad para evitar que aspirantes con vínculos delictivos, accedan a las
candidaturas

4. Por más que se desgasten, será difícil encontrar un candidato que rescate Sinaloa, entre las ruinas políticas en las que se encuentra, sin embargo, si la hipótesis de dependencia del
crimen organizado es correcta, endurecer los filtros genera un conflicto de incentivos: el
partido oficialista necesita desplazar a los perfiles sospechosos para intentar proteger su
reputación nacional, aunque al hacerlo arriesga a perder el control territorial y operativo, que esos grupos operaban en los distritos electorales.

5. A pesar de los intentos de contención, como la separación del cargo del gobernador con
licencia Rocha Moya, el centro político, es decir, el gobierno de Sheinbaum hace lo posible
porque el costo penal recaiga estrictamente en las personas, en los individuos y no en el
proyecto de la cuarta transformación, es decir, intentan sacrificar el liderazgo local para intentar limpiar la estructura de coordinación que preparará los comicios del 27. Me pregunto si también podrían lograr cortar el flujo de financiamiento ilícito antes de qué se contaminen también las campañas intermedias.

6. Cuando las cabezas políticas o criminales son removidas o amenazadas por agencias
externas, los incentivos para mantener la paz electoral desaparecen. Esto se traduce en un
incremento de la violencia política, amenaza a liderazgos opositores y un entorno de alta
peligrosidad para los operadores de a pie que estructuran los comités seccionales.

Bajo estas hipótesis de intervención judicial estadounidense, destruye el equilibrio operativo de MORENA en el noroeste del país, obliga al oficialismo a operar en un escenario de control de daños permanente y el reto para el 27 ya no es sólo ganar una elección basada en encuestas de popularidad, sino demostrar que el Estado mantiene el control de las instituciones frente al posicionamiento de las organizaciones criminales.

Hasta hoy, la señalamientos de corrupción en el oficialismo, necesitan estar acompañados de la percepción de corrupción, como una variable independiente y poder medir el impacto real en la intención de voto, de manera que estamos ante una aparente paradoja, a pesar de los escándalos mediáticos y las acusaciones de colusión MORENA mantiene un porcentaje alto de las preferencias electorales en general y al mismo tiempo la presidenta Sheinbaum conserva un respaldo que oscila entre los 65 y los 70%.

Estamos ante un aparente fenómeno de inmunidad o de resistencia a los escándalos, que se explica, quizá mediante cuatro factores cuantitativos y del comportamiento de los ciudadanos frente al voto:

1. Hay un sesgo partidista, retrospectivo, una especie de inmunidad de marca, los datos
históricos electorales demuestran que simpatizantes de un partido, que no evalúan la
corrupción de manera objetiva y solamente activan un filtro de racionalización partidista.

2. Para los votantes duros de morena que podrían estar alrededor del 40% de identificación
partidista formal las denuncias contra gobernadores o funcionarios, no se procesan como
fallas morales del partido, se interpretan como campañas de desprestigio orquestadas por la oposición o agencias extranjeras.

3. La corrupción tiende ser castigada únicamente cuando está reduce de forma directa su
bienestar. Si un gobierno es percibido como corrupto, pero genera beneficios directos,
tangibles, el voto de castigo no es tan duro.

4. Las robustas políticas de programas sociales, aumentos al salario mínimo de oficialismo,
están actuando como un amortiguador estadístico. El votante promedio pone en la balanza los señalamientos de corrupción de las élites contra el beneficio económico directo en su hogar, traduciéndose en una lógica informal.

Hace falta, por tanto, una oposición competitiva, es decir, los votantes necesitan opciones viables hacia donde redirigir sus votos si deciden castigar al oficialismo, por tanto, el principal escudo de MORENA, es el desgaste en la reputación de sus competidores; si el PAN sigue estancado en un 16 o 17% de intención de voto, porque carece de liderazgos combativos y sigue registrando niveles similares de rechazo del electorado flotante que prefiere mantener su estado actual, porque por el momento no hay un contenedor con suficiente credibilidad moral para capturar el descontento por corrupción.

Pareciera que el verdadero riesgo para MORENA rumbo al 2027, se concentrará en los estados con crisis profundas de seguridad y de gobierno; Sinaloa será el caso de referencia, pero habrá quizá unos 10 estados con situaciones similares, allí donde los señalamientos de vínculos delictivos si pueden generar una asimetría electoral, provocando abstencionismo de la base o la migración de votos hacia partidos bisagra que capitalizan el descontento local, sin romper formalmente con los bloques gobernantes a nivel federal.

Los señalamientos de corrupción no han logrado aún hacer suficiente mella en la estructura del oficialismo, la combinación de una sólida base de programas gubernamentales, el arraigo de la narrativa de soberanía de la presidenta y una oposición sin liderazgos mantiene las preferencias electorales todavía bajo un control estadístico para morena, aunque ya pone en riesgo tener votaciones para conseguir mayorías calificadas.

Los votos de castigo no se evaporan, con normalidad se trasladan, especialmente si no hay un contenedor legítimo, adonde los ciudadanos puedan mover su voto. Quizá prefieran, abstenerse o votar con el viejo refrán de más vale malo conocido…

Mientras sigan existiendo partidos como el PAN que permanece estancado en una intención de voto nacional de más del 17% y también arrastren su propio historial de corrupción, son sin lugar a duda, el mejor escudo de MORENA, romper la estructura político electoral, requiere la aparición de fuerzas políticas emergentes y liderazgo ciudadanos libres del desgaste del pasado que puedan capturar el descontento, sin que el votante sienta que regresa al antiguo régimen.

Hay un aspecto que ha embelesado a la oficialismo y que se deriva del abuso del aparato de comunicación gubernamental que a resultado muy eficiente cuando se trata de encuadrar inmediatamente cualquiera acusación como un complot orquestado por minorías, tengo la impresión de qué han sobreexplotado la posesión que se tiene de la estructura comunicacional oficial y esto está contribuyendo a que la narrativa anticorrupción penetre también en las propias redes de información de las clases populares, porque la información sobre corrupción se ha viralizado orgánicamente en redes comunitarias, en mercados locales en chats vecinales y ha logrado encaminarse hacia una queja social generalizada de esas que conocemos como de boca en boca.

Es evidente que hay presión social y jurídica, que es fuerte y que la diligencia de morena se ve obligada a sacrificar piezas clave de la estructura operativa para salvar su marca como partido, existe una especie de implosión logística y al tener que remover gobernantes u operadores territoriales con procesos penales reales en México, se desmantelan las redes que movilizan el voto a nivel seccional y esto reduce de manera automática la capacidad de oficialismo para ganar distritos en las elecciones intermedios del 2027.

Sin duda, que la corrupción impactará en las encuestas nacionales del oficialismo, no tarda en darse el fenómeno conocido como cruce de frontera de la denuncia abstracta a convertirse en un problema económico, tangible para el ciudadano, operado en un escenario donde exista una oposición viable, lista para capitalizar el descontento.

La economía mexicana se ha desacelerado con una contracción del 0.6% del PIB en el primer trimestre de este año y una notable debilidad en el consumo interno, lo que valida estadísticamente que los ciudadanos perciban una mayor presión en sus bolsillos, desde la teoría del análisis político, la combinación entre el fin del mundial de fútbol, que sin duda opera como un distractor temporal y el estancamiento económico real, existe el potencial suficiente para fisurar la preferencia electoral de morena y abre ventanas de vulnerabilidad de cara a las elecciones intermedias del 2027.

Por lo pronto habrá un fenómeno que bien podríamos llamar “efecto resaca” post mundialista; grandes eventos, incluyendo los deportivos generan un fenómeno sociológico, conocido como efecto, anestesia o distracción agregada.

La atención pública se desplaza masivamente hacia el entretenimiento, reduciendo temporalmente la atención sobre temas de coyuntura crítica, como la seguridad o la economía, pero la euforia del mundial concluirá, el marco informativo volverá a la normalidad de forma abrupta, sin la distracción deportiva, el ciudadano promedio reenfoca su atención a su realidad inmediata y la percepción de problemas no resueltos tenderá a incrementarse, lo que analíticamente se traduce en un aumento de la insatisfacción social acumulada.

En general, las encuestas de análisis económico recortaron la expectativa de crecimiento para el cierre de este año a un muy Modesto 1.2%.

El consumo privado y la inversión han entrado en parálisis y aunque la inflación general se moderó temporalmente en 3.94%; la inflación subyacente sigue estancada en un elevado 4.2. quiere decir que lo que sucedió en los primeros años del oficialismo en el que los programas sociales funcionaron como un sólido amortiguador electoral; en un escenario de estancamiento, es decir, de un crecimiento del 0.3% trimestral y con el nulo margen
fiscal que enfrenta el gobierno actual, las transferencias de dinero, comienzan a perder su poder adquisitivo real frente al costo de la canasta básica, cuando el beneficio del programa social es devorado por la inflación de los alimentos, el efecto, compensación electoral, tenderá a romperse y el votante de a pie empezará a manifestar su descontento en las encuestas.

La presidente de México podrá exhibir con orgullo su 70% de aprobación en las encuestas de junio, este indicador está diseñado para medir la expectativa y simpatía de liderazgo, no precisamente la intención de voto automático para su partido. Por lo tanto, es verdad que el capital político de la señora Sheinbaum aún se mantiene alto por su control de la narrativa institucional, pero es un indicador altamente elástico y sensible a choques externos, si las familias experimentan una pérdida real de bienestar económico, de forma prolongada, durante esta segunda mitad del año, la simpatía se vuelve frágil.

Los registros que hacen la historia electoral de nuestro país muestran que el ciudadano puede mantener una buena opinión de la figura presidencial, pero castigar severamente a los candidatos a diputados y senadores de MORENA en las urnas, como un mecanismo de reclamo indirecto.

El oficialismo requiere conectar el periodo post mundial directamente al “descontento del bolsillo” en las urnas, jugar a marchas forzadas usando la revisión del T-MEC para intentar inyectar certidumbre económica… si fallan en reactivar el mercado interno de aquí a los comicios la euforia deportiva será sustituida por un voto de castigo silencioso, pero estadísticamente significativo por regiones.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

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