Las transformaciones de los partidos. (parte 3).
La coalición oficialista que fue la clave del éxito electoral en 2018, con la cual el partido morena pudo amalgamar una propuesta de lo que transitó del PRD a morena, con lo que recogió del viejo sistema priista más la alianza del PVEM y del PT, vino a dar por resultado un movimiento donde quedaron ocultas o disimuladas las alianzas, los arreglos, las negociaciones y los precios, porque al final de cuentas habría poder disponible para todos.
Nadie cuestiono si el financiamiento de todo esto tendría que ver con recursos privados, recursos públicos, provenientes de grupos de delincuencia y todo esto combinado con una cierta expectativa de qué el cambio que se estaba fraguando, diera por resultado encontrarse con la Esperanza de México.
Por el momento las alianzas se sostienen sobre tres pilares con intereses y grupos internos claramente diferenciados: el partido morena, actualmente lidereado por Ariadna, Montiel Reyes y con Citlali Hernández, como operadora política clave, representan al grupo compacto de la presidenta Sheinbaum, enfocado en la disciplina partidista y el veto al nepotismo en las candidaturas, quizá de último momento han tenido que agregar, no es un asunto menor, las restricciones que implican el no tener relaciones evidentes con personajes del crimen organizado.
El partido Verde es el socio estratégico principal en este momento de reconfiguración de la estrategia de partidos, representado por Carlos Puente y Karina Castrejon. Hoy se manejan como la tercera fuerza en la Cámara de Diputados y desde luego busca mayor autonomía, especialmente los estados como San Luis Potosí, Zacatecas, Chiapas o Quintana Roo y se mantiene en la iniciativa de postular candidatos propios para el 2027, sin medir el riesgo de qué esto signifique la ruptura con su principal aliado que es el partido morena.
Por otro lado, el partido del trabajo que sigue estando bajo la histórica dirigencia del senador Alberto Anaya, mismo que aún se mantiene leal a la cuarta transformación pero ha hecho un intento de demostrar independencia legislativa y ha contribuido a frenar reformas oficiales, como por ejemplo el plan B electoral, con lo cual cuida y protege su financiamiento y desde luego las cuotas de representación plurinominal que han sido desde siempre su fuente de sustento económico y político, es decir, el negocio pueden naufragar, si los acuerdos copulares no son claros.
Aunque hace apenas unas semanas, se ratificó el respaldo al plan B de la reforma electoral, esta relación de alianzas ha quedado con fisuras importantes:
El PT y el verde rechazan la eliminación de los diputados plurinominales y los recortes al
financiamiento partidista, porque esto compromete su supervivencia política, es decir, la
iniciativa que ha comunicado la presidente Sheinbaum, en el sentido de que todos los
candidatos se sometan a la metodología de las encuestas, que se manipulan desde el órgano central del partido morena, no parece ser aceptada por los aliados.
Por otro lado, las pugnas por caricaturas como los casos de Guerrero, de Zacatecas, de la misma ciudad de México, han llevado a que los dirigentes de los partidos aliados contemplen ir en solitario en algunas de estas entidades para el 2027, con lo cual queda en entredicho la posibilidad de mantener los niveles de control en el poder legislativo que hasta hoy tienen.
Mantener la coalición a nivel federal, es probable que se mantenga la alianza para asegurar la mayoría del Congreso, pero tendrán que venir convenios de coalición más rígidos.
La nueva dirigencia de morena está trabajando en la activación de una estrategia para
suavizar las tensiones con sus aliados, tras el desgaste que han asumido durante este
periodo legislativo, que está por concluir
Hasta el momento morena ha impuesto que las encuestas sean el único método para definir candidatos a gobernador, lo que sigue siendo un serio punto de fricción con el PVEM en primer lugar y con el PT, quienes prefieren la negociación directa por cuotas de poder.
A diferencia de los tiempos del inicio de la administración anterior, que se ha caracterizado por una indescriptible ambición de poder con una prisa casi galopante por tomar recursos, estructuras decisiones estratégicas, con la premisa de cada vez más poder y con lo cual se han convertido en el gobierno más corrupto de la historia moderna de nuestro país, donde no ha habido restricción alguna, límite o control y de cada iniciativa que aparece se sigue encontrando la parte corrupta de la gestión gubernamental de la llamada cuarta transformación, primero y segundo piso.
Las tribus actuales, el grupo en torno a figuras de poder que intentan asegurar sucesiones locales y que chocan con las aspiraciones de los aliados, genera elementos de análisis, como, por ejemplo, la actuación del grupo de los fundadores, dentro de morena, contra el grupo de los expansores, que son facciones leales a la línea dura de morena, que rechazan ceder espacios en estados clave a cuadros provenientes del PVEM o de PT a quienes tratan, por cierto, como oportunistas.
El desafío de grupos regionales, es decir, casos como el de la familia Monreal en Zacatecas, que ha generado tensiones porque el impulso de candidaturas propias por parte de estas facciones, desde luego que ignora los acuerdos de coalición y está provocando que los aliados busquen ir por su cuenta.
Las tribus dentro de morena están empujando agendas que los aliados perciben como una amenaza para su supervivencia:
Las corrientes más radicales de morena impulsan la eliminación de diputados plurinominales y los recortes al financiamiento al mismo tiempo que el PVEM y el PT ven esto como una traición de las tribus morenistas para asfixiarlos políticamente y quedarse con la totalidad del presupuesto y desde luego de la representación.
Y aunque parece una bandera oficial, los grupos internos de morena, la usan de forma
selectiva para bloquear a candidatos de los aliados, mientras protegen a los propios bajo el
argumento de la popularidad de las encuestas.
Debido a la falta de acuerdos hasta el día de hoy, entre las facciones de morena y las
diligencias de los aliados, se han confirmado rupturas locales para el 2027. El primer caso es el de San Luis Potosí, el PVEM ya anunció que irá sólo por la gobernatura y alcaldías tras no lograr acuerdos con los grupos locales de morena que exigen el control territorial. Otros casos estarían, por ahora, en Jalisco y la Ciudad de México, donde las diligencias estatales del Verde han expresado ya su intención de competir de forma independiente, debido al
acaparamiento de espacios por parte de las tribus de morena.
Ante este desorden, la llegada de la señora Ariadna Montiel, a la presidencia de morena, podría servir para centralizar el mando y frenar el semillero de pleitos internos. Quizás su reto principal es evitar que las tribus terminen por desmantelar, la coalición federal, la cual es indispensable para que el gobierno mantenga la mayoría legislativa.
Frenar el avance de los grupos internos, mejor conocidos como tribus del partido morena, que están impulsando perfiles, por definición, polémicos han hecho que la dirigencia trate de endurecer los filtros de selección y por lo tanto pues se ha enviado un primer mensaje claro de qué no se tolerarán candidatos con trayectorias cuestionadas o vínculos de nepotismo, desde luego que esto estará sirviendo como herramienta para bloquear a los delfines de las tribus locales, pero también se está cuestionando de manera radical que las encuestas sigan siendo el método exclusivo para la selección de candidatos, lo que permite a la diligencia nacional, mantener el control sobre quienes pueden o deben llegar en las boletas con el viejo argumento de qué es la voluntad del pueblo.
La operación que la señora Citlali Hernández ha emprendido consiste fundamentalmente en
proponer una mesa nacional de coalición con ciertos parámetros que parezcan un piso parejo en los 300 distritos electorales y la inclusión de hasta seis perfiles por encuesta, pretendiendo que los aliados sientan que tienen una oportunidad real de competir… no parece que le estén haciendo caso, pero por lo pronto es lo que les han propuesto.
Por otro lado, la estrategia que está manejando, permite una especie de alianzas flexibles, es decir, ir juntos en lo federal, los 300 distritos para el Congreso, pero permitir que compitan por separado en ciertos estados o municipios, donde las tribus locales de morena y los aliados no han logrado convivir, es decir, que tampoco les está ofreciendo una buena expectativa.
También es parte de la estrategia para evitar que los funcionarios sigan utilizando sus cargos para fortalecer a sus respectivas tribus, que la presidenta Sheinbaum haya emitido una especie de ultimátum que tiene que ver con que todo funcionario que aspire a una candidatura para el 2027, debe de renunciar a su cargo antes del inicio de las encuestas del mes de junio y también tratan de impedir que la lucha por el poder contamine la administración pública, por lo tanto están forzando a los grupos a dirimir sus diferencias dentro de la estructura del partido y no desde las estructuras del gobierno.
Analizando el caso específico del Partido Verde Ecologista de México, y ante el veto al nepotismo impuesto por morena, se ha dado una especie de confrontación abierta, marcando lo que muchos analistas consideran el primer gran quiebre de la coalición hacia la elección 2027:
El partido Verde ha anunciado oficialmente: competirá en solitario por la gobernatura de San Luis Potosí y esta decisión es un desafío directo a la presidente Sheinbaum y a la dirigencia de morena, que prohibieron las sucesiones familiares.
La candidata de la discordia es la senadora, Ruth González Silva, actual esposa del
gobernador, Ricardo Gallardo.
El PVEM sostiene que en un Estado donde ellos son la primera fuerza política y que los votos son de quien los trabaja… pues han llegado a declarar que morena en San Luis Potosí no tiene posibilidades y es apenas, la tercera o cuarta fuerza política en el Estado.
A nivel nacional, el discurso del partido verde ha pasado de la subordinación a la exigencia de trato igual y Manuel Velasco como líder de la bancada del verde ha exigido a morena que se le respete y se le reconozca su fuerza electoral y los estados donde ellos gobiernan o tienen mayoría.
El verde percibe el veto al nepotismo como una estrategia de las tribus de morena, para
eliminar a sus candidatos más competitivos y favorecer a cuadros morenistas, a través de
encuestas que ya consideran sesgadas.
Aunque el verde mantiene su apoyo a la presidente a nivel federal, advierte que San Luis Potosí no será el único caso de ruptura local, se evalúa en solitario también en la ciudad de México y otras 12 entidades, donde el verde afirma tener perfiles mejores que morena.
Por otro lado, figuras, como Ricardo Monreal, han calificado esta actitud como una mala noticia y advierten al verde que los triunfos no son para siempre, recordándoles que morena sigue siendo la fuerza dominante a nivel nacional, como se ve, lo que se está dando es una especie de choque de estrategias entre “ la pureza ética “ que busca proyectar morena contra el pragmatismo territorial que proyecta el partido verde, y qué sugiere en su análisis que la elección para el 2027 será mucho más fragmentada de lo que fue en el 2024.
En el caso del partido del trabajo, han adoptado una postura dual, mientras que en el discurso nacional mantiene su lealtad a la cuarta transformación en los hechos a iniciado una rebelión silenciosa para defender su supervivencia política frente al control de morena, es más frontal en su estructura y la estrategia del PT básicamente se divide en tres grandes aspectos:
El PT ha sido el principal freno interno para las reformas impulsadas por la presidente
Sheinbaum, rechazó la propuesta original que buscaba eliminar a los diputados plurinominales y reducir el financiamiento público.
El PT se opone a que la consulta de revocación se realice el mismo día de las elecciones del 2027, porque temen que la popularidad de la presidenta en la boleta aplaste su votación individual y los ponga en riesgo de perder el registro.
Utiliza su peso en estados clave para negociar mejores cuotas, amenazando con alianzas
alternativas: por ejemplo, existen reportes de pláticas para que el PT sea alíe con Movimiento Ciudadano en Nuevo León y en Zacatecas para las gobernaturas de 2027, alejándose de los candidatos que impongan las tribus de morena en esas entidades.
Y en el caso de estados como Coahuila, el PT está trabajando en trazar una ruta
independiente distanciándose de los acuerdos nacionales de morena para fortalecer su
estructura local.
El llamado a la unidad de la presidenta Sheinbaum, que se reunió con más de 450 legisladores de la coalición el 7 de mayo para exigirles jugar en un solo bloque… su mensaje fue muy claro competir por separado o mantener las divisiones legislativas podría costarles en la mayoría calificada en 2027 y la primera respuesta, no sabemos bien cuántas más puede haber por parte de Alberto Anaya, es que confirma su participación en la ya instalada mesa nacional para negociar las candidaturas del próximo año, aunque el PT insiste en que no aceptará imposiciones basadas únicamente en las encuestas de morena.
El PT no se ha separado formalmente como el PVEM en San Luis Potosí, pero está condicionando su apoyo a cambio de qué morena respete su financiamiento y sus espacios en el Congreso.
Así son las tensiones actuales. Parece que han logrado un gran acuerdo, pero las posiciones estructurales no han evolucionado nada, un fuerte discurso del oficialismo en voz de la presidenta y un débil discurso de los aliados, pero el resultado es el mismo: no está claro que vayan a ir sometidos a la dinámica de las encuestas, por lo tanto, el riesgo de ruptura y de derrota, inclusive ante una oposición que no acaba de concretar sus esquemas estratégicos, es muy alto.
Dios bendiga a las mamás de México.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

