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«Autócratas defendiendo la democracia», la columna de Gerardo Mosqueda

Autócratas defendiendo a la democracia…

Tratándose del encuentro de líderes afines a la izquierda, hoy auto nombrados progresistas… tenían que llamarle de algún modo y se asumieron como defensores de la democracia.

Ciertamente todos ellos fueron electos democráticamente, algunos cuentan con buenos indicadores en su elección pero están muy preocupados de esos índices de popularidad porque maniobraron para la legitimidad democrática de origen.

Sin embargo, parece que su fórmula se desmantela progresivamente desde adentro, al gobernar prevalecen políticas públicas que parten de las restricciones de derechos a los ciudadanos y que establecen, por su cerrazón al diálogo con las opciones de los opositores, por ignorar el papel fundamental de la sociedad civil, y por desgracia, una vez capturado el poder judicial, ha incurrido en tantas violaciones de derechos que cada vez es más necesario un nuevo sistema de evaluación de opinión pública, que visualice mediciones que permitan acabar de desenmascarar a las autocracias electorales.

En la revista proceso le llaman democracias extenuadas y estamos hablando como se señala por la politóloga Joana Cilano, que lo que hay dentro de las agendas de retrocesos democráticos en la región latinoamericana y en el mundo, son las incongruencias de proceder de un ejercicio democrático y dedicarse a trabajar en reformas en los sistemas democráticos, es decir, a reconfigurar equilibrios institucionales que favorecen al poder político.

El caso más notable es el que instrumentó el expresidente López y concreto la presidente Sheinbaum, con una mayoría proveniente de una dudosa legalidad y que por tanto es una advertencia sumamente clara de cómo el poder político debilita organismos llamados a ejercer como sus contrapesos.

También señala la politóloga Cilano, que dentro de las agendas de retrocesos democráticos en la región y en el mundo, el caso mexicano está “en el centro de análisis como un ejemplo paradigmático de cómo reformas realizadas en sistemas democráticos pueden, en la práctica, reconfigurar, equilibrios institucionales que favorecen al poder político”.

Los académicos congregados en el seminario internacional sobre nuevas aproximaciones a la medición demográfica en América Latina evaluaron diferentes metodologías e indicadores para diagnosticar el estado de las democracias en la región y los retrocesos que ha sufrido en los últimos años.

Algunos países de América Latina han vivido serios deterioros en sus democracias en los últimos años. Cuba es el ejemplo histórico en la región de un régimen de partido único, sin competencia electoral, sin libertades básicas, pero los casos de Venezuela y Nicaragua también han transitado hacia regímenes autoritarios y los gobiernos de El Salvador y México están cerrando espacios democráticos.

Son los líderes electos, democráticamente, muy populares, los que utilizan su legitimidad
democrática, de origen y las mayorías parlamentarias que consiguen para desmantelar
progresivamente la democracia desde adentro con restricción de derechos, cerrando espacios a la oposición, también a la sociedad civil y capturando el poder judicial, como señala el politólogo Aníbal Pérez-Liñán.

Mientras en un seminario de gran importancia, tanto por los niveles curriculares de los ponentes participantes, como por las materias que abordan en relación a las nuevas metodologías de los estados democráticos, en transición a gobiernos autócratas; casi simultáneamente, pero en Barcelona, se desarrolla bajo el marco de una movilización global progresista, la cuarta cumbre de defensa de la democracia, como un intento de refundar, el socialismo democrático y el liberalismo social ante el avance global de nuevas derechas.

Pretenden constituirse como un faro civilizatorio frente a lo que se denomina la ola oculista o también la extrema derecha.

Su ideología actual, ciertamente no es el comunismo tradicional, sino una social democracia renovada que busca entre otras cosas la defensa de la democracia redefinida como la lucha contra la desinformación, los discursos de odio y el debilitamiento institucional por un lado y por otro la regulación tecnológica, es decir, controlar el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en la política

La izquierda internacional reunida en Barcelona, este fin de semana, tiene algunas estrategias clave y también con un esquema de prioridades:
 La contención del fenómeno Trumpismo/populismo. Líderes como Pedro Sánchez, Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro buscan crear una especie de cordón sanitario
político para frenar la influencia de líderes de derecha.
 Propone una agenda de cooperación sobre confrontación, con el propósito de fomentar una narrativa de prosperidad compartida frente al proteccionismo comercial de las derechas.
 Una agenda global/regional, buscando consolidar un bloque progresista Atlántico, que integre América Latina y Europa, distanciando en ciertos temas de la presión de Estados Unidos.
 Una agenda ecologista y social, que prioriza la transición energética justa y la redirección del gasto militar hacia el bienestar social.

A futuro se han planteado algunos objetivos estratégicos:
 Crear unos faros de Esperanza; tratan de demostrar que la democracia que ellos le llaman progresista puede ofrecer resultados económicos y sociales mejores que los resultados de los modelos conservadores.
 En la regulación de las grandes tecnologías, pretenden enfrentar la soberanía de los estados ante el poder de las plataformas digitales.
 Y en una agenda de acción climática, la sostenibilidad como eje central de la economía.

Las reuniones que se tuvieron en Barcelona buscan coordinar la narrativa y la acción política para demostrar que los comunistas modernos que se autodenominan progresismo son un proyecto viable y necesario contra la polarización, siempre y cuando busquen mantener el desgaste de sus adversarios y consolidar un proyecto de humanidad frente a la fragmentación. (lo que usted quiera entender…)

Está claro entonces, que estas reuniones más que ser una cumbre de jefes de Estado o tener ese carácter, son espacios de coordinaciones estratégicas. Para entenderlas hay que mirar más allá de las fotos y enfocarse en tres pilares clave que definen la agenda de la nueva izquierda o el progresismo actual:
1. La construcción de una arquitectura financiera alternativa. El progresismo actual busca reducir la dependencia del dólar y de organismos como el Fondo Monetario Internacional y en estas Cumbres, el foco suele estar en monedas regionales; es decir, discutir el uso de monedas locales para el comercio, como sería en este caso, el proyecto del sur y complementado con bancos de desarrollo para fortalecer el nuevo banco del desarrollo para financiar infraestructura, sin las condiciones de austeridad tradicional.
2. A diferencia de la izquierda clásica industrialista, el progresismo moderno tiene una atención interna: extra-activismo contra ecologismo. El litio y la energía, en este tema buscan crear carteles o alianzas para asegurarse que el valor agregado se quede en la región y no solamente exportar materias primas y finalmente, usando el discurso ambientalista para exigir compensaciones económicas a los países del norte global, bajo el concepto de deuda histórica.
3. Estratégicamente estas reuniones buscan pasar del unilateralismo liderado por Estados
Unidos a un mundo multipolar priorizando espacios como la CEL o el grupo de Puebla por
encima de la OEA a la que consideran alineada con Washington y enfocan las agendas de
derechos civiles, por ejemplo, feminismo, diversidad, derechos indígenas, como un motor de movilización popular que trasciende la lucha de clases obrera tradicional.

En resumen, reuniones como el encuentro para la defensa de la democracia de Barcelona pretenden ser ejercicios de legitimación mutua. Cuando uno de estos líderes está bajo presión interna, estos foros les sirven para proyectar una imagen de estadista, respaldado por un bloque internacional.

Es decir, nada nuevo en las estrategias de izquierda para la agenda internacional. De no suceder otra cosa en el año 2027. La quinta cumbre en defensa de la democracia será en
México y la oferta de la presidente Sheinbaum busca llenar un vacío de liderazgo regional ante el desgaste de foros como el grupo de Puebla, el gobierno mexicano intentará institucionalizar estos encuentros para proyectar su modelo de humanismo mexicano como una alternativa exportable.

Existe una especie de relanzamiento diplomático, tras un sexenio de una política exterior enfocada en lo interno y esta cumbre está marcando el regreso de México a la organización de grandes eventos de la izquierda internacional.

El tema del gobierno dictador de Cuba representa una “piedra en el zapato” para la agenda de la izquierda internacional, por más acuerdos que propongan de las ayudas humanitarias en el mundo.

Nadie se puede convencer de que se apoye a una dictadura cuando la estrategia de bienestar tiene literalmente, muriendo de hambre al pueblo cubano.

Tendrá que haber cambios de agenda y recorrerse del discurso político al mensaje de paz y justicia social, porque los objetivos de integración económica han fallado.

La estrategia suele ser mutua hacia temas donde el consenso es más fácil de alcanzar en un papel, pero difícil de auditar en la vida real. Por eso una de las propuestas ya planteadas por la presidente Sheinbaum es destinar los recursos de armas a programas de reforestación y bienestar, con todo lo que signifique de pobreza de ideas… con esta iniciativa (que fue lo único que se les ocurrió a sus asesores ponerle en el discurso y hasta provocó los bostezos de los asistentes a la cumbre.

Plantearon en la reunión de Barcelona consolidar una narrativa de defensa contra el avance de las derechas populistas usando a México como el bastión, donde el progresismo, es decir, los comunistas si han logrado retener el poder.

No existieron acuerdos vinculantes, y ese escenario produce un efecto de fracaso.

Queda la expectativa de que, para la reunión en México se puede repetir este mismo patrón, hay acuerdos simbólicos, por ejemplo, declaraciones de solidaridad con los países en crisis como Cuba o Venezuela, que si bien no cambian la realidad económica de esos países sirven para darle ecuación interna a los movimientos de izquierda que ellos representan o de donde provienen.

El éxito no será fácil medirlo en tratados comerciales, sino en la capacidad de estos líderes para crear un bloque de voto coordinado.

En organismos internacionales también es un escenario planteado cuesta arriba: los meses del presidente Petro, en el poder colombiano, están contados, en breve habrá elecciones en Colombia, las posibilidades del presidente Sánchez de España pasarán por el mismo riesgo, también habrá elecciones presidenciales en España; en realidad, la reunión de México podría servir para estimular las estructuras internas de morena de cara a las elecciones intermedias del 2027.

Si las reuniones pasadas incluyendo la de Barcelona, no lograron sus objetivos, es más probable que la cumbre de defensa de la democracia en México tendrá que bajar sus expectativas económicas y tendrá que subir las expectativas de confrontación ideológica y de vinculación electoral, buscando asegurarse de que la marea no siga retrocediendo en otros países de la región.

Los eventos de la izquierda progresista en España, “le han quedado a deber” a todas las estrategias relacionadas con su línea ideológica, pero por si hiciera falta agregar al análisis, coincide con el fin de semana de la presencia de María Corina Machado en Madrid, y aunque los asesores de Sánchez, presidente de España, insistieron en buscar un saludo o un encuentro de la Premio Nobel de La Paz con el presidente Sánchez, nada de eso pudo ser posible.

María Corina Machado se dejó atender espléndidamente por la derecha española por el partido popular y por el partido Vox en manifestaciones de plaza llena y con expresiones de gran cariño y de especial, afecto por la señora Machado, que mantiene y ahora con más vigor, el mensaje de su regreso a Venezuela y del retorno de sanación a la vida democrática, al respeto de los derechos humanos y al progreso.

Por ahora, tampoco funcionó que los autócratas defiendan la democracia. ¿Será que el absurdo consiste en leer discursos de defensa de la democracia, defensa de la dictadura, defensa del populismo al mismo tiempo?

Da la impresión de que la presidente no entiende que no entiende.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

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