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«Sheinbaum, reprobada ante León XIV»… el análisis de Alcántara Soria

La presidenta Sheinbaum dijo de “Magnifica Humanitas”, encíclica de León XIV, al día siguiente de su publicación -26 de mayo-: “vale mucho la pena”, lo de Inteligencia Artificial es “de lo que tenemos que hacer en México”.

Y hoy impulsa una regulación a radio y televisión para “proteger los derechos de las audiencias”, reprobable a la luz de la encíclica.

León XIV escribe (cap. V): “Necesitamos un sano realismo. Existe un idealismo que selecciona los hechos, los manipula, los renombra y termina habitando una realidad construida. Existe también un realismo degradado que confunde constatación con resignación. El realismo auténtico comienza por ver con claridad… Busca modos viables para instituciones creíbles, garantías verificables, prevención de conflictos, protección de los civiles”.

Sheinbaum no se basa en el realismo. Sí en el materialismo histórico de Marx. El realismo afirma: puedo conocer la realidad, hechos. El idealismo dice: puedo conocer “mis ideas” -que Marx aseguró son materia también-.

Con estas anteojeras ideológicas no puede ver con claridad. Ve conflictos, elige hechos, manipula.

Los griegos diferenciaron ciencia (episteme) de opinión (doxá). Sheinbaum no es científica, va con ideología centrada en lo que quiere que el mundo sea, no sobre lo que el mundo es. Dijo: los trenes no se descarrilan, “se salen de la vía”; no son refinerías clandestinas, “son centros de procesamiento de hidrocarburos”; no existen apagones, “son fallas en la red de distribución”; no hay tragedias, “son incidentes”; “no hay desabasto” de medicamentos. (En Covid-19, su antecesor: “salgan, abrácense y protéjanse con un detente”).

“Respetamos la democracia”, ante tiranos de Nicaragua, Venezuela o Cuba “autodeterminación”. “Recibo a muchas madres buscadoras”, ninguna reconoce haberlo sido. “Al país no lo dominan grupos criminales”. “Mi gobierno no encubre a nadie”: ¿y Rocha, Adán Augusto, hijos de AMLO? “No hay censura”, ordena atacar adversarios, confesó que da chayote a los que la alaban. Ruffo es hoy preso político.

León XIV enseña (IV): “La búsqueda de la verdad es esencial para la democracia. Esta se sustenta en una relación leal con los hechos y en una orientación real hacia el bien de las personas y del conjunto de la sociedad.

El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo. Como escribió Hannah Arent, los súbditos ideales no son tanto aquellos ideológicamente convencidos, sino “las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (las normas del pensamiento)”.

Agrega: “La verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder. Es necesario promover una ecología de la comunicación: … en el ámbito social y cultural, fortalecer los organismos intermedios, un periodismo serio y espacios de debate en los que prime la argumentación y la verificación por encima de la reacción inmediata”.

Sheinbaum da pulsos tiranos. Su vena marxista pregona la lucha de clases como motor de la historia. Desde su ficción: “buenos-nosotros, malos-los otros”, sigue destruyendo lo construido los últimos tiempos -mal que bien-, en equilibrios del poder para proteger derechos humanos. Hoy busca regular radio y televisión con un censor gubernamental que decida qué es información “falsa”, o si se advierte o no cuándo se informa o cuándo se opina. Solo las tiranías imponen en la conversación pública “qué es verdad, qué mentira”, qué episteme, qué doxá.

Exijamos veracidad y rendir cuentas a las autoridades. ¿Y las mañaneras, apá? No a la censura. Este primero de agosto, la iglesia en México dijo: “La libertad de expresión es un derecho fundamental que no puede estar sujeto a censura… ya hay defensas legales de las audiencias”.

León XIV (cap. V): “Reconocemos cada vez con mayor claridad la expansión de una cultura del poder hecha de polarizaciones y violencias… La política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos. Así, la diversidad del otro se vive cada vez más como una amenaza, alimentando la voluntad de dominio, los abusos de poder y el miedo a la diferencia, y preparando un terreno en el que pueden madurar nuevos conflictos…”

Sheinbaum, déspota, no leyó “Magnifica Humanitas”. Desde la episteme, reprobada.

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