Otra semana de horror. La nota de un hecho descubierto tiempo atrás y en la semana difundido conmueve dentro y fuera del país: dientitos de leche fueron encontrados en una fosa clandestina de Zacapu, Michoacán.
Madres buscadoras del grupo «Buscando Cuerpos en Todo México» aseguran haber recuperado mil 600 piezas dentales; falta se determine a cuántos infantes pertenecen. Buscando a sus desaparecidos sacaron a la luz lo que había enterrado.
Para tener una idea: una dentadura de leche completa es de 20 piezas, por lo que las encontradas corresponderían a 80 infantes o menores.
Para las madres buscadoras no cabe la resignación ante un Estado fallido como el mexicano, en el que ni policías, ni ministerios públicos, ni peritos, ni jueces, hacen su trabajo, y son ellas las que exponiendo su propia vida encuentran en cerros, localidades remotas o deshabitadas, lo que deberían buscar las autoridades.
Acompañé a María, mi hija, a entrevistar a algunas de esas mujeres en Apaseo el Grande, Celaya y Juventino Rosas y su testimonio de búsqueda es desgarrador.
Llevan años preguntándose dónde están su hija, su esposo, hermano, cuñado. Y aprendieron a buscar, excavando la tierra con sus propias manos, porque las autoridades no lo hacen.
María elaboró un corto-documental y les ayuda a editar sus videos o a redactar cartulinas para difundir sus búsquedas.
En la semana, el INEGI dio a conocer resultados de su Encuesta Intercensal 2025. El impacto de la violencia y la inseguridad delictiva provocaron el desplazamiento forzado de al menos 509 mil hogares -1.6 millones de personas- entre octubre de 2020 y octubre de 2025. Zacatecas, Morelos, Colima y Michoacán registraron las mayores proporciones de población desplazada por la presión de grupos criminales.
La encuesta también revela que la población de México alcanzó los 130.9 millones de habitantes, y que el país atraviesa por una transición demográfica caracterizada por el envejecimiento, ya que la edad mediana pasó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025 y la población de 60 años y más incrementó su participación notablemente.
El impacto en las pensiones y otras políticas públicas será demoledor.
Por otra parte, el 10 de septiembre también el INEGI difundió resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), que exponen graves amenazas y riesgos.
En 2025, 93.4% de los delitos no fueron denunciados o no derivaron en una carpeta de investigación. Se estimaron 33.8 millones de delitos, el nivel absoluto más alto desde 2012.
Entre 2018 y 2025, las tasas de fraude aumentaron 63%, amenazas 54%. Extorsión 33%, y son también las más altas de las cifras ocultas, además de la manipulación de los homicidios dolosos que hacen los gobiernos, registrando como desaparecidos u otros delitos contra la vida a una alta proporción de personas asesinadas.
7 de cada 10 personas considera insegura su entidad. Pero en algunos estados, 9 de cada 10 personas se sienten inseguras: En Edomex, el 90 %; en Morelos, el 88.7%; Tabasco, 87.6%; Guanajuato, 85.9%; Zacatecas, 83.3%. En el otro extremo: Baja California Sur, 27.8%; Querétaro, 29.4%; Aguascalientes, 34.6%; Yucatán, 36.6%; Coahuila, 37.5%.
La organización México Evalúa señala que la inseguridad continúa condicionando el uso del espacio público, las rutinas y las libertades.
El 53.4% manifestó desconfianza hacia la policía de tránsito, 42.2% a la policía preventiva municipal, y 40.3% a la policía estatal. También hay una elevada desconfianza hacia jueces, ministerios públicos y fiscalías.
Lo que no se ha medido es el porcentaje de mexicanos que voltean para otro lado o ya normalizaron las violencias y delincuencias en su entorno. A lo sumo se quejan del costo económico que les significa la corrupción, la impunidad o la ineficiencia de las autoridades.
De otras partes del mundo se conocen expresiones de estupefacción por lo nos sucede en México y por la impresión de que vivimos resignados.
Coraje nos falta. No esperemos un familiar sea desaparecido o asesinado, o nos despojen, para responder. Defender nuestras libertades y derechos es también obligación.
Desde casa enseñemos y aprendamos nuestros deberes con la familia, barrio, colonia, municipio, y los siguientes círculos. La seguridad ciudadana es también construcción ciudadana.
Indignarse es el inicio.