José Juan Ramírez
Irapuato, Gto. (Opinión Bajío).- Es difícil decirle a alguien que perdió a un ser querido por la violencia y masacres que la inseguridad va bajando, señaló el Obispo Enrique Díaz Díaz , quien reconoció que el miedo crece en la sociedad, pero hizo un llamado a no paralizarse
Luego de que éste fin de semana se registrada una nueva masacre en Guanajuato -ahora en la comunidad de San Juan de Razos, en Salamanca con 5 fallecidos- dijo que la iglesia mantiene su labor en circunstancias difíciles en muchas comunidades de la entidad, donde las propios habitantes les piden a los sacerdotes que realicen sus actividades temprano.
«Nos duele cada masacre como la de Salamanca que nos comunicaban y que pues cada uno sorprendido de cómo se dan estas masacres así tan tan graves y ahora tan frecuentes en medio de nosotros, que a pesar de que nos digan que los números van mejorando, es difícil decirle a una persona: ‘oye, han disminuido los porcentajes de muertes’. ¿Cómo le digo eso a la mamá, al papá de un joven, de un niño, que ha sido herido o que ha fallecido».
«Entonces sí nos duele y cuando digo ‘no tengan miedo’ y cuando Cristo nos dice ‘no tengan miedo’ es que no nos podemos quedar paralizados. Podemos estarnos quejando y exigiendo, pero también actuando frente a estas situaciones no podemos nada más encerrarnos y dejar que las cosas vayan pasando. He visto en todas las comunidades, en todas las capillas se sigue trabajando, se sigue luchando a pesar de esto», indicó el obispo de Irapuato Enrique Díaz.


