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«Buenos padres», la columna de Gabriel Espinoza

“BUENOS PADRES”

Para vivir mejor.

Gabriel Espinoza Muñoz

¿Por qué hay niños que se portan bien, que se controlan mucho más que otros de su misma edad? ¿Por qué pareciera que a algunos padres se les hace fácil criar, educar y manejar las diversas conductas de sus hijos y a otros no? ¿Por qué algunos padres logran la tranquilidad que es tan deseada en el hogar y otros no? ¿Por qué hay familias que parece que todo les sale bien? No es cuestión de suerte, la respuesta está en los hábitos.

Hoy es un día especial pues se festeja el Día del Padre y más allá de hablar de rol de la paternidad me gustaría retomar un tema que ya se había abordado en cuanto a método de mejora personal, pero enfocado al rol de los papás para ser “Un padre altamente efectivo” y se le agrega un 8° hábito, pero en el camino lo voy platicando.

Vamos a ver como a través de la adopción de estos hábitos el hogar y la convivencia en la familia se fortalece.

Si eres papá léelo y ve anotando aspectos que puedes mejorar, si eres mamá revisa si algo te aplica y dale un codazo a tu esposo para que lo lea también. Vamos a iniciar

Hábito 1 – Ser proactivo

El primer hábito es: Sé proactivo y toma el control de tu vida. Las personas proactivas fabrican sus circunstancias deseadas y siempre, pero siempre, asumen la completa responsabilidad de todo lo que sucede en sus vidas.

Las personas proactivas se enfocan y trabajan en las situaciones que están bajo su control, convirtiéndose así en “expertos en encontrar soluciones”; esto contribuye a que su capacidad para resolver problemas sea cada vez mayor.

Un padre proactivo se enfoca en las soluciones que le permitirán ayudar y corregir a su hijo, no sólo a corto, sino a mediano y largo plazo; de esta manera adquiere y fortalece el hábito de enfocarse en soluciones que les permitirán brindar una infancia saludable a su hijo, una juventud plena y un proyecto de vida exitoso.

Sé proactivo y lidera el desarrollo de tus hijos.

Hábito 2 – Comience con un fin en mente

El segundo hábito es: Comienza con un fin en mente. Cualquier cosa que desees hacer en la vida lo harás más rápido y mejor si previamente lo planificas; no es necesario que lo hagas al milímetro, pero sí, al menos, los aspectos básicos.

Si deseas criar adecuadamente a tus hijos, debes tener bien claro, y de ser posible, por escrito, el tipo de educación que deseas brindarles: qué condiciones necesitan para tener bienestar emocional, qué ejemplo quieres ser para ellos, cómo se ven como familia en 3, 5 y 20 años. Porque si esto no lo tienes claro, lo más probable es que te dejes llevar por la emoción del momento, y esto te traerá resultados poco favorables.

Aquí se trata de tener un plan como familia

Hábito 3 – Poner primero lo primero

Esto significa tener bien claras todas las actividades que realizas diariamente y priorizarlas rigurosamente, de tal forma que asegures el cumplimiento de las actividades más importantes por sobre las menos importantes. Obviamente lo ideal es cumplir con todas, pero, en caso de no poder, ya sabrás qué actividades son las que pesan más y bajo ninguna circunstancia las dejarás sin cumplir.

Hoy que la vida laboral nos requiere de manera permanente es muy importante tener también claridad en las prioridades de familia.

Está vinculada al hábito anterior pues parte de la planeación es decidir que si y que no hacer, pero aquí la propuesta es que no solo definas que si hacer, además debes tener claro que debe ser primero, cuáles son tus prioridades, de modo que, si el trajín cotidiano te lleva a dejar de hacer algo, ese algo no sea de tus prioridades top.

Recuerda, lo primero es lo primero.

Hábito 4 – Piense Ganar/Ganar

El cuarto hábito es: Piensa en «Ganar-Ganar». Es decir, no sólo pensar en beneficiarme yo y sólo yo, sino que mis hijos y mi esposa también salgan ganando. Es imposible formar relaciones saludables a corto y largo plazo entre personas que están tratando de sacar ventaja del otro de manera permanente.

Si bien es cierto que no siempre será tan fácil a medida que lo practiques, cada vez se te hará más sencillo este hábito. Además, al hacer esto, mejorarás tu relación con tus hijos, con tu esposa y con los demás familiares.

Piensa en «Ganar-Ganar»; que cada acción que ejecutes no sólo te beneficie a tí, sino también que beneficie y genere bienestar a tu familia.

Hábito 5 – Busque primero entender, luego ser entendido

El quinto hábito es: Primero busca entender, luego ser entendido. Usualmente, la gran mayoría de los padres, al comunicarse con sus hijos, su interés principal (sino el único) es dar su punto de vista; muy pocas veces es entender la opinión o el punto de vista de ellos. Es necesario desarrollar la habilidad de la escucha empática. Esto requiere un cambio de paradigma de “Estoy escuchando solamente para responder” a “Estoy escuchando para poder entender realmente a la persona que tengo enfrente”.

Haaa, como beneficia este hábito cuando estamos en la sobremesa, las pláticas son mas enriquecedoras, cordiales y divertidas.

Hábito 6 – Sinergice

La sinergia (hacer equipo) consiste en una situación en la que las contribuciones de muchos suman un total que excede a las contribuciones de cada uno. Es como tu plato de comida favorito: comer cada ingrediente por separado no es tan delicioso como comerlos todos juntos. Juntos es mucho más que cada uno por separado.

Este hábito es una invitación a los padres a fortalecer su rol en la crianza y educación de los hijos. El que ambos padres se involucren en la crianza de los hijos es mucho mejor que si lo hiciera uno solo, algo que comúnmente suele suceder, ya que en su mayoría dejamos esa responsabilidad a las mamás, pese a que es responsabilidad de ambos; esto no se da en todas las familias, pero sí en la mayoría. Tanto la mamá como el papá tienen formas diferentes de criar; no obstante, si suman fuerzas, si trabajan en equipo, podrían ponerse de acuerdo para que ambos contribuyan con lo que saben hacer mejor a favor de la crianza de sus niños. De esa manera, sus hijos aprovechan lo mejor de ambos padres.

Cultivar este hábito desde que los hijos con pequeños permite irlos llevando de la mano es su proceso de crecimiento y al paso del tiempo ellos vivirán esta dinámica con nosotros cuando estemos viejos y ellos en la flor de su juventud.

Hábito 7 – Afilar la sierra

El séptimo hábito es: Afila la sierra. Si los leñadores se pasan todo el día aserrando árboles, pero nunca se toman una pausa para afilar sus sierras, tarde o temprano tendrán herramientas tan ineficientes que no podrán cortar ni un solo árbol. Igualmente papá, si no cuidas de ti, cualquier avance en tu efectividad será momentáneo, pues en poco tiempo estarás exhausto y no serás capaz de mantener ninguno de los buenos hábitos que has desarrollado.

Lo que siempre deberías cuidar es tu salud, que muchos la suelen dividir en 4 áreas: salud física, espiritual, mental y socio-emocional; pero todas son partes de una. Haz tiempo para recuperarte y recargar la pila. Muchas personas afirman que no tienen tiempo para esto, pero, lamentablemente, son estas mismas personas las que después, forzosamente, tienen que separar tiempo y recursos para los hospitales o para reparar todo lo que se ha derrumbado en su vida por no haberse cuidado.

Si afilas tu sierra y te cuidas regularmente, además de gozar de bienestar integral, serás ejemplo de equilibrio, de bienestar y felicidad para tus hijos; pero, caso contrario, es muy probable que seas ejemplo de estrés e impulsividad.

El festejo del día de padre, es parte de este hábito, déjate querer.

Recuerda educas con el ejemplo.

Hábito 8 – Ayuda a los demás a encontrar su voz.

Este hábito es como el culmen de nuestra vida espiritual pues si bien los 7 hábitos anteriores sirven para mejorar como padre, esta último es una invitación a ayudar a otros padres.

No hay que esperar a ser perfectos, hay que darnos la oportunidad de compartir con los demás lo que vamos aprendiendo.

Creo que es el camino que siguen por ejemplo los grupos de alcohólicos anónimos. Quien va ahí no es un hombre perfecto, es un hombre imperfecto y a veces roto, con el ánimo de mejorar y con el ánimo de compartir sus vivencias para ayudar a otros. Son muy buenos, sin duda.

A manera de conclusión podemos decir que Iniciamos con tres hábitos que son tuyos tuyos, luego otros tres que sirven para la interacción con las personas con las que te rodeas, el séptimo implica reconocer, celebrar y mantenerte en condiciones de seguir.

El octavo es una invitación a compartir, a ayudar a otros padres a recorrer este camino.

Si recuerda, estimado lector, algún día ya habíamos compartido una publicación con base en esta misma metodología, hoy se hizo específicamente para los papás en su día y se le agrego un 8° hábito que sin duda resulta muy útil.

Hoy es «Día del Padre”, hoy aplica el 7° hábito así que un abrazo a todos los papás en su día, déjense apapachar, y otro más grande para los papás que nos guían desde el cielo.

Nos vemos en la próxima entrega

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