Feria de la Fresas 2026
InicioContra el Leviatán"Un país de desaparecidos... y una oposición desaparecida", la columna de Fer...

«Un país de desaparecidos… y una oposición desaparecida», la columna de Fer Martínez Arriaga

Un país de desaparecidos y una oposición desaparecida

El sábado por la noche, mientras miles entraban al estadio entre camisetas, cerveza y espectáculo internacional, afuera estaban ellas. Las madres buscadoras.

No influencers. No estrategas de imagen. No operadores electorales… Madres.

Con fotografías colgadas al pecho porque el Estado mexicano fue incapaz de devolverles a sus hijos y el contraste fue obsceno, México celebrando fútbol mientras carga más de cien mil desaparecidos.

Un país normalizando lo anormal. Una nación que aprendió a convivir con la ausencia como si fuera parte del paisaje, lo verdaderamente indignante no fue la protesta.

Fue el silencio político que la rodeó.

Porque mientras esas mujeres gritaban lo que nadie quiere escuchar, la oposición mexicana estaba ocupada… anunciando su “gran apertura ciudadana”. Como si el problema nacional fuera la falta de candidatos. Como si México necesitara más políticos y no mejores políticos.

La oposición que vive una realidad que no es la realidad de México

El PAN anunció con solemnidad que abrirá candidaturas a ciudadanos. Y sí: millones de mexicanos merecen oportunidades políticas.

Pero hay una pregunta incómoda: ¿ya atendieron siquiera a sus propios militantes? ¿Ya reconstruyeron cuadros? ¿Ya formaron liderazgos? ¿Ya definieron una visión de país?

Porque abrir por abrir no es renovación. Es desesperación.

El PAN nació para seleccionar a los mejores entre todos, no para diluirse en una tómbola electoral permanente, su esencia nunca fue la popularidad inmediata, sino la responsabilidad política, hoy parece olvidar eso.

Y cuando un partido abandona su identidad para perseguir aprobación pública, deja de ser alternativa y se convierte en imitación, un Morena… pero azul.

Más preocupado por la percepción que por la propuesta, más atento al trending topic que al país real.

Nadie quiso incomodar al poder

Mientras tanto, el gobierno presentó su Plan Nacional de Seguridad desde el 9 de octubre de 2024 y NADIE en la oposición movió un solo dedo para proponer absolutamente nada distinto, eso es peor que el fracaso del oficialismo y su Plan fallido.

Ni una modificación seria.  Ni una objeción de fondo. Ni una visión alternativa. Votaron. Asintieron. Confiaron. Como si cambiar nombres fuera cambiar estrategias. Como si bastara depositar fe técnica en un secretario para resolver una crisis estructural.

¿Dónde estuvo la propuesta para las madres buscadoras? ¿Dónde el plan para rescatar a las niñas atrapadas en redes de trata? ¿Dónde la dignificación real del policía municipal que enfrenta al crimen con salario precario y sin respaldo institucional?

No hubo nada. Ni debate. Ni confrontación intelectual. Ni proyecto distinto.

Solo administración del consenso y votos ciegos para no meterse en problemas con el Secretario Harfuch, total, capaz que alguno que otro favor puede hacer a cambio de los votos a favor.

El vacío moral

Y ahí está el verdadero problema. México no sufre únicamente un gobierno dominante, sufre una oposición que dejó de oponerse. El Leviatán crece cuando nadie lo cuestiona. Cuando el poder se vuelve cómodo.  Cuando el disenso desaparece.

Cuando todos prefieren parecer responsables antes que decir verdades incómodas.

Las madres buscadoras entendieron algo que la clase política olvidó: la realidad no se resuelve con narrativa. Se enfrenta. Se nombra. Se incomoda.

Ellas sí están haciendo política real: exigir justicia cuando el Estado falla, la oposición, en cambio, parece convencida de que el problema nacional es su branding.

México no necesita partidos más abiertos. Necesita partidos más valientes. Que propongan. Que confronten. Que arriesguen. Que digan lo que otros no quieren decir.

México no se está cayendo por falta de democracia, se está cayendo por falta de coraje.

Mientras las madres buscan restos humanos con palas prestadas, la oposición discute mecanismos de selección interna como si el país viviera una normalidad institucional que ya no existe. No entienden el momento histórico.

Aquí no se necesita marketing político, se necesita carácter.  Porque el problema no es solo un gobierno que concentra poder.

El verdadero peligro es una oposición que renunció a incomodar, a diferenciarse y, peor aún, a representar a quienes ya nadie representa, un país con gobierno fuerte y oposición débil no tiene equilibrio democrático.

Tiene obediencia.

El Leviatán no avanza únicamente por ambición del poder, avanza porque enfrente ya no hay nadie dispuesto a detenerlo y mientras los partidos se reinventan para gustar más, México sigue llenando fosas clandestinas.

La historia no recordará quién ganó la narrativa. Recordará quién tuvo el valor de enfrentar la realidad… y quién prefirió ser tibio, cobarde y «adaptarse» a ella.

Temas Relacionadas
spot_img

Lo mas visto