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«Las transformaciones de los partidos. (5 parte y última)», la columna de Gerardo Mosqueda

Las transformaciones de los partidos. (5 parte y última)

En las transformaciones de los partidos políticos dan la impresión que hicieron su mejor reflexión para afinar sus estrategias y para estar en condiciones de ganar los procesos, en el caso del oficialismo han evidenciado la falta de acuerdos entre las tribus, también podría ser la ausencia de líderes, pero quizá lo más relevante es que han evidenciado sus miedos, especialmente después de las contundentes revelaciones de los vínculos de líderes de la cuarta transformación del primer piso, y del segundo piso, con organizaciones criminales.

También es lamentable, darnos cuenta de los bajísimos niveles de competencia, de incapacidad para el dominio de la función pública y aunque parece que no les importara mucho, lo que ha revelado es un deterioro de las políticas públicas, de la responsabilidad de atender las necesidades de los ciudadanos mexicanos y hoy, se están dando fenómenos que jamás hubiésemos imaginado de incompetencia que lamentablemente, le tomará mucho tiempo al país recuperarse.

Las calificadoras han sido muy puntuales en señalar los bajísimos perfiles económicos en los que se encuentre el país y contrastando con las lamentables declaraciones y hasta cierto punto las inconsistencias y las incompetencias para interpretar, o quizá esté mejor dicho, para esconder a la opinión pública, que lo que está sucediendo en el país se llama deterioro económico y que no se sustituyen, las consecuencias de este con discursos, tampoco con especulaciones económicas, como las que comparte la presidente del país en sus jornadas mañaneras de propaganda.

Para competir contra este oficialismo, que está más preocupado de disuadir la opinión pública de Estados Unidos sobre la realidad mexicana y los procesos electorales que están por venir, el PAN está implementando un cambio de rumbo institucional, enfocándose en una ciudadanización y rompiendo con las coaliciones, especialmente las de su alianza con el PRI, pero también un importante contraste en su discurso.

Está muy claro su objetivo: quitarle al oficialismo, la mayoría calificada en el Congreso, y para lo cual se está planteando una apertura del 100% de las candidaturas a la ciudadanía; cualquier mexicano podría pensar que por fin ha terminado la nefasta cultura del dedazo, que nació en el viejo sistema, y que, sin lugar a duda, contaminó la vida interna del PAN.

Habrá que ver y probar si en la estrategia y en la operación coinciden desde la selección por encuestas hasta un formato de elecciones primarias y que los perfiles inscritos se definirán a través de foros de debates públicos y encuestas abiertas. No sería nada nuevo, porque en realidad obedece al espíritu democrático con el que nació este partido y con el que fue consolidando triunfos porque vivía en la democracia interna y convencían a los ciudadanos de participar por su respeto a las fórmulas democráticas.

Esta estrategia de una inclusión amplia podría mostrarse eficiente si la adoptan liderazgos vecinales, o simplemente ciudadanos inconformes con las designaciones del oficialismo y que les muevan a participar y hacer valer su importantísima influencia en la sociedad mexicana.

La afirmación de los dirigentes nacionales en el sentido de qué su única alianza será con la gente está marcando de manera definitiva el distanciamiento formal del PRI, pero también aspira con eso a recuperar su voto duro, doctrinario, aunque al día de hoy, el PAN está padeciendo la diáspora de militantes que dejaron de creer en su partido porque vieron y vivieron todas las incongruencias imaginables en sus dirigentes, de manera que hoy, igual existe un número importante de expanistas dentro de las filas del oficialismo o en la alternativas como MC y ciertamente no nos debiera de extrañar que los ciudadanos hagan valer su libertad y actúen conforme a ella con toda la claridad de mostrar su rechazo al partido que les decepcionó.

Pero es legítimo, buscar una fórmula de competitividad y hacerlo necesario para recuperar y con ello, diluir o contribuir a que se diluyan los bloques opositores, apostando a un PAN original, aparentemente purificado, quizá logren recuperar o reconectarse con sectores indecisos.

El PAN tendrá a su alcance redefinir una estrategia para capitalizar también el desgaste en el poder judicial, consecuencia del atropello y la manipulación que se ha hecho de la justicia en beneficio de decisiones autócratas, que más ayuda a la perfilar una especie de populismo que se comporta como la figura con la que pretenden sostener en el oficialismo los controles del poder.

El plan del PAN también está enfocado en reconquistar y defender sus bastiones en estados clave como Chihuahua, Aguascalientes Querétaro, Guanajuato, en donde, por otro lado, el oficialismo se ve desconfigurado y confundido.

Es probable que las acciones del registro masivo de ciudadanos externos tengan un grado de dificultad que todavía no es evaluado por el propio PAN, pero está enfocado a eliminar las etiquetas con las que se ha descalificado, no sin razón, a las cúpulas sin liderazgos del propio partido; su decisión de competir sin coaliciones partidistas, especialmente el bloque que tenían con el PRI les permitirá medir su fuerza real frente al oficialismo, proyectado rumbo al proceso electoral de 2030.

Por ahora, están en un esquema de oposición directa a todas las reformas y atropellos constitucionales de la cuarta transformación, y aunque no tienen los votos, si avanzan en una ruta de consolidación como el contrapeso legítimo en el congreso.

Son gestiones de muy alto riesgo, pero ya decidió competir sin el PRI y abrirse al 100% hacia las candidaturas de ciudadanos por lo tanto el futuro del partido está entre la depuración indispensable y desde luego un alto riesgo de fragmentación interna. Si esta estrategia es ejecutada con transparencia, el PAN podría estar experimentando un resurgimiento.

Por lo pronto estará en condiciones de quitarse la muy negativa, narrativa oficialista del PRIAN, y esto le permitirá reconstruir su imagen como una alternativa limpia, también es probable que las candidaturas ciudadanas, si se dan en los términos que están proponiendo, les pueda permitir conectar con clases medias urbanas, activistas y generaciones jóvenes que rechazan la política tradicional, pero que tampoco coinciden con el oficialismo.

Si logra competir con perfiles locales fuertes, y desde luego ciudadanos, en los estados del Bajío y en el norte, podrían blindar sus gobiernos y asegurar una bancada legislativa propia con gran solidez, pero si el proceso se sale de control o es percibido como una simulación más, el partido estaría enfrentándose a unos riesgos hasta hoy indescriptibles.

Por ejemplo, los militantes tradicionales que tienen años formados en las filas de su partido, podrían estar abandonando al PAN o inclusive sabotear sus propias campañas, al ver distritos que les aseguran triunfos, se entregan a personas externas sin trayectoria; este no es un asunto menor, por el contrario, es de muy alto riesgo, a ningún partido le hace bien ver en su escenarios y en la proximidad de los procesos electorales una especie de rebelión interna que se daría al abrir la puerta por completo y elevar el riesgo de postular a personas sin lealtad ideológica, oportunistas que puedan buscar los cargos y luego pasarse a la oficialismo o perfiles con vínculos bajo sospecha que puedan vulnerar al partido.

Es evidente que, al competir por separado PRI, PAN, MC el voto de la oposición estará fragmentándose, esto genera un escenario de una aparente comodidad de las posibilidades del triunfo del partido oficial y sus aliados, y esta podrían ganar distritos de mayoría simple, de forma mucho más sencilla en el Congreso, pero la realidad es que es la única posibilidad que tienen para detener el deterioro constitucional, institucional, y a futuro, de la vida política del país.

En realidad, todos los partidos que compitan en el próximo proceso intermedio 2027, están ante el escenario de su supervivencia. Si el oficialismo consigue ratificar la mayoría calificada, los procesos electorales del 28 y del 30 terminarán siendo etapas de consolidación del control político del oficialismo; en realidad, todavía podemos esperar una aportación sensible de los partidos políticos que está por definirse si estarán en la contienda o no y sobre los cuales también hay una gran expectativa.

El panorama es complejo, pero al final del día la etapa que está en suerte es si el oficialismo ratifica la mayoría calificada o si la oposición logra vencer y eliminar la mayoría calificada.

Las estrategias están planteadas, las acciones de las organizaciones políticas del país están en marcha, los miedos del oficialismo, empezando por la presidenta los está llevando a cometer gravísimos errores que han evidenciado, en primer lugar, en las alianzas con las organizaciones criminales que han hecho tanto daño en la sociedad mexicana y los escandalosos volúmenes económicos que representa la corrupción en las actuales estructuras gubernamentales.

Lamentablemente hoy gobierna este país un conjunto de tribus (así se llaman entre ellos), que están reconociendo que sus liderazgos se identificaron muy rápido en la subordinación a las organizaciones criminales, que hoy tienen expedientes abiertos de las agencias de investigación y seguridad de los Estados Unidos y que no hay manera de ocultar las dimensiones del daño económico y moral que han hecho a todo el país.

Ni con la expectativa de aprovechar la gratitud de los adultos mayores que reciben recursos a través de la política social mexicana se puede ocultar que lo que realmente ha distinguido al oficialismo en este país, es un gobierno autócrata, corrupto en todas sus dimensiones y las voces oficiales desde el gobierno, empezando por la voz de la presidente cada vez convencen menos a los ciudadanos.

Desde luego nos falta observar muchos expedientes de opinión que están pendientes para la Sociedad, los políticos denunciados por su vínculo con el narcotráfico y organizaciones terroristas en Estados Unidos, el futuro inmediato derivado del deterioro económico del país y desde luego un despertar paulatino de una sociedad mexicana, que ha llegado a sus niveles de resistencia sobre la situación que se vive en el país.

  1. Gerardo Mosqueda M.

En prospectiva

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