ENCUENTRO CON GOROSITO…
ORMUZ SE ABRE Y EN SU NORMALIZACIÓN INFLUYEN VARIOS FACTORES
El Acuerdo preliminar entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán redujo de inmediato los temores existentes sobre una interrupción prolongada del suministro de petróleo y gas a través de una de las rutas más estratégicas del planeta. Por la vía de Ormuz se traslada el 20% del comercio de petróleo global (1 de cada 5 barriles).
Al darse el aviso, hubo un importante descenso en los precios del barril de petróleo y cierta tranquilidad ante lo que estaba viviendo. Aunque los expertos analistas en el tema del comercio petrolero, advierten que la reapertura formal del estrecho no equivale a una vuelta automática a los niveles operativos que se realizaban con normalidad antes de su cierre.
Se considera que el tránsito marítimo puede empezar a recomponerse pero la confianza operativa suele reconstruirse más lentamente que los acuerdos diplomáticos, en este caso entre Estados Unidos e Irán.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico. Tengamos presente que además de la quinta parte del petróleo del mundo por Ormuz circulan volúmenes relevantes de gas natural licuado y fertilizantes.
Cualquier amenaza sobre esa estratégica ruta marítima, influye inmediatamente en precios, fletes y seguros de los buques y decisiones de compras como se ha estado viviendo en estos últimos meses desde el inicio del conflicto.
El acuerdo entre Washington y Teherán prevé extender la tregua por 60 días y reabrir el paso para buques comerciales. Sin embargo, los detalles completos sobre el acuerdo aún no fueron comunicados.
Ambas partes deberán negociar durante ese plazo asuntos muy complejos como el desarme del proyecto nuclear de Irán, las sanciones impuestas a este país y algo también fundamental para la seguridad naval: las garantías de navegación por el estratégico estrecho de Ormuz.
Este último punto es clave para el mercado energético. Para los operadores energéticos no basta con que el estratégico estrecho de Ormuz está nuevamente “abierto” a la navegación según un comunicado.
Lo que realmente importa es saber si los buques pueden cruzar sin riesgo por el estrecho, con cobertura aseguradora, rutas claras, protección suficiente y sin posibilidad del riesgo de nuevos incidentes militares.
Durante los meses de conflicto, muchos compradores reorganizaron sus cadenas de suministro. Algunas refinerías buscaron proveedores alternativos, otras acumularon inventarios y varias navieras evitaron la zona o aceptaron costos extraordinarios para operar con mayor seguridad.
Esa adaptación no se desarma de un día para otro. Si una empresa ya pagó primas de seguro más altas, contrató rutas alternativas o modificó contratos de suministro, no necesariamente volverá de inmediato al esquema anterior solo porque haya un anuncio político de apertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Las aseguradoras tendrán un papel determinante. En zonas de conflicto, las pólizas de seguros de guerra pueden encarecerse o directamente retirarse. Sin cobertura suficiente, muchos armadores prefieren esperar antes que exponer buques, tripulaciones y cargas valuadas en cientos de millones de dólares.
También pesa la situación física del corredor marítimo. Analistas señalan que puede haber tareas de verificación, limpieza de rutas, revisión de posibles minas, ordenamiento de buques acumulados y evaluación de daños en infraestructura energética regional.
A eso se le suma la congestión. Después de semanas de interrupciones, desvíos y esperas, no todos los buques pueden volver a circular al mismo tiempo. La normalización requiere coordinación portuaria, ventanas de navegación, disponibilidad de prácticas, escoltas, combustible y capacidad de descarga.
El mercado petrolero leyó el acuerdo como una buena noticia, pero no como el final de la incertidumbre. El petróleo Brent retrocedió inmediatamente tras el anuncio, reflejando menor temor a un shock inmediato de oferta.
Sin embargo, varias expertos en el tema petrolero, coinciden que los precios podrían mantenerse por encima de los niveles previos a la guerra mientras se reconstruyan inventarios y se comprueba la estabilidad del acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
El concepto central y clave es la confianza. Ormuz puede abrirse por decisión política, pero la confianza se reconstruye con días y semanas de tránsito seguro sin ataques, sin amenazas creíbles, sin cambios unilaterales y con reglas aceptadas por todas las partes.
La memoria reciente del mercado energético juega en contra. Irán demostró que puede afectar el flujo global de energía sin necesidad de cerrar completamente el estrecho de Ormuz.
A Irán le alcanza con volverlo imprevisible. Esa capacidad de presión seguirá presente en la toma de decisiones de armadores y compradores.
Por eso, la reapertura, será observada buque por buque. El primer paso no será una avalancha de petroleros, sino un retorno gradual con operaciones monitoreadas, coberturas revisadas y decisiones cautelosas de las grandes compañías.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, puede evitar una crisis energética mayor, pero todavía debe probar que es sostenible. La tregua de 60 días funcionará más que nada como periodo de observación para el mercado energético, si se mantiene sin incidentes, los flujos tenderán a normalizarse, si aparecen nuevos ataques o amenazas, la desconfianza volverá rápidamente.
Para los países importadores de energía, la diferencia no es menor. Una reapertura de Ormuz gradual, puede aliviar precios, pero una normalización lenta mantiene presión sobre los costos de transporte, reservas estratégicas y contratos de suministro.
Para los países productores de petróleo del Golfo Pérsico, el desafío será demostrar que pueden garantizar entregas estables. Y para Estados Unidos e Irán, el reto será convertir un acuerdo preliminar en un marco verificable que reduzca el riesgo geopolítico de manera duradera.
El estrecho vuelve a abrirse, pero el mercado energético no opera solo con declaraciones. Opera con seguros, buques, contratos, rutas y percepción de riesgo, ahí están presentes algunos de los factores que influirán en la normalización de las operaciones en el estratégico estrecho de Ormuz. La paz a través de un acuerdo puede ser anunciada en una mesa diplomática. La confianza sin embargo, se construirá en el mar si se cumple lo pactado.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez


