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«El precio de destruir lo que funcionaba», la columna de Fer Martínez Arriaga

El precio de destruir lo que funcionaba

Hay mentiras que se repiten tanto que terminan convirtiéndose en dogmas. Una de ellas es que el TLCAN y posteriormente el T-MEC fueron grandes tratados de libre comercio. En mi opinión, nunca lo fueron. Fueron acuerdos estratégicos entre México, Estados Unidos y Canadá para fortalecer la competitividad económica de Norteamérica frente al ascenso de China.

Y ahí está precisamente uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

China se ha convertido en una amenaza económica para buena parte del mundo occidental, lo ha hecho mediante una combinación de mano de obra extraordinariamente barata, intervención masiva del Estado y un régimen comunista qur carece de los contrapesos morales y políticos que caracterizan a las sociedades libres.

Mientras Occidente elevaba costos, regulaciones y burocracias, China construía una maquinaria industrial capaz de absorber mercados enteros.

Por eso es absurdo escuchar que el T-MEC fue una creación de Andrés Manuel López Obrador.

La negociación fue realizada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y tuvo en Ildefonso Guajardo a uno de sus principales arquitectos.

López Obrador llegó cuando gran parte del trabajo ya estaba hecho y ratificó aspectos específicos del acuerdo, osea dijo que SI a lo que ya estaba hecho y pues claro, pretender que el diseño integral de esa magnitud de tratado fue obra suya me parece una distorsión completa de la realidad, tomando en cuenta las limitaciones intelectuales de AMLO.

Pero si hay una decisión que ejemplifica la diferencia entre construir y destruir, fue la cancelación de las Zonas Económicas Especiales.

Las ZEE representaban una de las estrategias más inteligentes para combatir simultáneamente pobreza, abandono regional y violencia.

La idea era sencilla: llevar inversión, infraestructura, empleo, industria y oportunidades a regiones históricamente olvidadas como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Tabasco y Campeche.

Donde llegan carreteras, empresas, parques industriales y empleos bien remunerados, llegan también oportunidades reales para miles de familias, Donde existe crecimiento económico disminuye la desesperación y donde disminuye la desesperación, también se reduce el atractivo de las actividades criminales para muchos jóvenes.

Por eso la cancelación de las ZEE fue un error monumental, no solamente se frenó un proyecto económico; se cerró una puerta de desarrollo para millones de mexicanos que viven en regiones castigadas por décadas de pobreza y violencia, se enterraron inversiones proyectadas por miles de millones de dólares y se abandonó una estrategia que buscaba transformar regiones completas mediante empleo e infraestructura.

Mientras algunos celebraban discursos ideológicos, se cancelaban oportunidades concretas para comunidades enteras.

Y llegamos al presente.

Muchos siguen esperando que Claudia Sheinbaum rompa con el pacto político/criminal  que la llevó al poder. Eso jamás va a pasar, ¿Por que?.

Por que ella es el pacto politico criminal.

Sheinbaum no es una ruptura con Morena; es Morena, es la continuidad política, ideológica y administrativa de un movimiento que hoy controla prácticamente todos los resortes del poder.

Que sea la primera mujer presidente de México es un hecho histórico, SI, pero ese hecho no la convierte automáticamente en una gobernante honesta, eficaz, competente, inmaculada o inmune a la crítica.

Tampoco es que el simple hecho de que una mujer llegue a la Presidencia signifique que todas las mujeres mexicanas hayan avanzado en seguridad, justicia o libertad.

No nos hagamos tontos, las mujeres siguen desapareciendo, siguen siendo asesinadas, siguen siendo víctimas de trata, violencia y abandono institucional. Y frente a esa realidad, los discursos simbólicos resultan completamente asquerosos.

¿Que pensaran las madres buscadoras cuando escuchan a Sheimbaum decir que aquí se «defiende» la soberanía y que no queremos ayuda del extranjero para que ya no desaparezcan a sus hijos y que hay que tenerles confianza de que encuentren a sus hijas e hijos a los mismos que los desaparecen?

Sheinbaum debe ser evaluada exactamente igual que cualquier otro gobernante: por sus resultados, no por su espantosa narrativa u discursos tan crueles y desgastantes.

Porque la propaganda puede fabricar relatos. Puede fabricar héroes. Puede fabricar enemigos. Pero no puede fabricar seguridad donde no la hay. No puede fabricar prosperidad donde no existe. No puede fabricar justicia para quienes siguen esperando respuestas.

México necesita menos propaganda y más verdad.

Necesita menos culto a la personalidad y más rendición de cuentas.

Necesita menos consignas y más resultados.

Porque cuando el poder se vuelve más importante que los ciudadanos, el Leviatán deja de servir a la sociedad y comienza a servirse de ella.

El Presidente Felipe Calderón dijo en Chihuahua que México necesita más Marus y menos Rocha Moyas. Yo creo que México necesita algo todavía más urgente: menos Morena y más República.

Menos propaganda y más verdad. Menos complicidad y más justicia. Porque todo régimen que pone el poder por encima de los ciudadanos termina devorando a la nación que juró proteger.

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