Salamanca, Gto. (Opinión Bajío).- Un silencio desolador se adueña de la comunidad Loma de Flores, el miedo se contempla a los alrededores del campo de fútbol “Cabañas”; algunos rezan entre los rastros de sangre sobre la tierra… otros observan y callan, pero a todos duele la masacre de 11 personas, que ya no están.
Son las 11:40 de la mañana de este lunes; los rayos del sol caen sobre el terreno que es usado desde hace muchos años como campo de fútbol, ese lugar que por décadas ha sido el escenario de los miles de encuentros deportivos de cada fin de semana y en donde las familias -entre la sombra de los árboles o los rayos del sol- sentadas entre las piedras o bancos, parados a la orilla de la raya de cal gritan para alentar a los jugadores.
Así pasaban las horas que entre porras y risas convivan y se diviertan al apoyar a sus equipos favoritos.
Pero hoy es diferente. Las calles de tierra y pavimentadas que conducen al campo, lucen desoladas; pocas personas se ven en la vía pública; los que salieron andan en la calle con la mirada baja, otros se voltean a otro lado para no cruzar las miradas. Nadie quiere hablar, pero es evidente el dolor de la comunidad por la masacre.
El olor a muerte aún se respira. Hubo más de cien casquillos percutidos -según afirman algunos vecinos -los pocos que quieren hablar- y en el lugar está la sangre seca, entre la tierra y el pasto amarillo.
El domingo al medio día decenas de familias, comerciantes, proveedores de audio y música, así como una docena de elementos de seguridad privada que fueron contratados para el control del acceso al campo y los jugadores de los dos equipos de la Liga Premier Loma de Flores de la Segunda División se dieron cita para la final de ida.
El partido terminó cero a cero sin contratiempos, esto daría para el segundo encuentro, el siguiente fin de semana.
Los asistentes como cada fin de semana debajo de sus sombrillas, en la sombra de los árboles o sobre las piedras que usan de asientos se quedaron a convivir, pero minutos antes de las 5 de la tarde, llegaron desconocidos en camionetas, que comenzaron a disparar contra lo que se moviera.
Fueron solo unos instantes, pero la vida de los presentes -los que sobrevivieron- cambió para siempre. Las balas atravesaron el aire y segaron la vida de 10 personas e hirieron a muchos más y uno de estos heridos, perdió la batalla por la existencia en un hospital. El sonido de los disparos marcó para siempre a la comunidad.
Víctimas mortales:
Los hermanos Luis Enrique y Luis Fernando Vázquez Sosa fueron víctimas del ataque.
Luis Fernando era conocido entre su familia y amigos como “El Güero” y trabajaba de la empresa Kromberg & Schubert Irapuato , “PLANTA IRAPUATO, SE UNE A LA PROFUNDA PENA QUE EMBARGA A LA FAMILIA Y SERES QUERIDOS DE QUIEN FUERA, UN VALIOSO COLABORADOR Y PARTE FUNDAMENTAL DE NUESTRO GRAN EQUIPO”. Ambos eran deportistas destacados y jugadores del equipo de fútbol las Ranas Jr.
El estudiante de la Universidad Incarnate Word Campus Bajío, Carlos Alejandro Moreno Ramírez, fue una de las 11 víctimas del ataque en el campo, así lo confirmó la institución:
“Carlos Alejandro será recordado como un joven responsable, trabajador y alegre, con gran pasión por el deporte, visión emprendedora y un destacado talento artístico. Su dedicación, creatividad y entusiasmo dejarán una profunda huella en quienes lo conocieron y en nuestra comunidad universitaria, convirtiéndolo en un ejemplo de integridad, entrega y compromiso”.
Bryan Gutiérrez era un joven originario de la comunidad Loma de Temascatío.
Carlos Moreno, era baterista del conjunto Reencuentro Norteño.
Alejandro Prieto era originario de la comunidad San José de Mendoza, y exelemento de tránsito municipal.
También murieron Luis Alberto y Martín.
Entre las víctimas también está Carmen y María Elena, esta última era una mujer que laboraba en la empresa de seguridad privada que fue contratada para el partido, junto al menos a otras cinco personas para resguardar el acceso al campo.
La Conferencia del Episcopado Mexicano en un comunicado , lamentó el hecho y se solidarizó con las familias e hicieron un llamado a las autoridades.
“un llamado a las autoridades para que asuman con responsabilidad su deber de proteger la vida, la seguridad y los espacios sagrados, y exhortamos a toda la sociedad a trabajar unida por La Paz”.
Loma de Flores ya no será la misma… nunca más… el 25 de enero, será una fecha que nadie podrá olvidar… aunque sus habitantes deseen no recordarla…



