“ES DE SABIOS CORREGIR”
Para vivir mejor.
Gabriel Espinoza Muñoz
Debo pedirte una disculpa por faltar a nuestra cita la semana pasada, la agenda se vuelve loca todos los septiembres y este no fue la excepción; pero bueno ya estamos puestos, prestos y dispuestos.
Arranco con una pregunta para abrir boca.
¿Cuando tus papás querían abordar un tema complicado o un problema como te lo decían?
A mi Mima me decía: “Chinito, necesitamos comernos un pollito”; mi Jefe solo decía “Hijo, quiero platicar”. Escuchar esas frases eran el presagio de un momento complicado.
Hemos tenido la fortuna de abordar temas de la mayor relevancia antes de que sean temas de la mayor relevancia, eso nos hace afortunados, pero también nos obliga a ser muy cuidadosos del enfoque del análisis.
También buscamos aderezar los temas con experiencias acumuladas a través de los años pues afortunadamente hemos caminado con personas valiosas que nos ha ido dejando enseñanzas, así que asumo que mucho de lo que escribo alguien lo pensó antes que yo, alguien lo dijo antes que yo o alguien lo aplicó antes que yo.
Además, en la vida casi todo es así, somos consecuencia de nuestras interacciones.
En las dos entregas anteriores hemos abordado un tema que nos debe preocupar y ocupar a quienes tenemos hijos en edad escolar pues como hemos afirmado, en las familias el proyecto más importante seguramente no es la educación, pero si el proyecto de vida de nuestros hijos, y ahí, la educación juega un rol determinante.
De igual manera este tema debe ser de la mayor importancia para los docentes, para las escuelas y para los gobiernos pues países que hoy son casos de éxito en materia de crecimiento y desarrollo utilizaron la educación como su principal estrategia, Korea, Singapur o China son un claro ejemplo.
Los resultados PISA se han vuelto un tema relevante ya por varias semanas y nosotros hemos abordado además la importancia de abonarle a la mejora educativa desde casa, afortunadamente los especialistas a nivel mundial nos dan la razón.
Los resultados PISA muestran la suma de los resultados individuales, es decir, si nuestro hijo fue evaluado, nuestro hijo, con sus resultados y los resultados de los demás alumnos evaluados, construyen el resultado PISA que nos han dado a conocer; ahora si nuestro hijo no fue evaluado eso no quiere decir que sea muy diferente a los alumnos que si fueron evaluados.
Al analizar las causas profundas de este rezago, los especialistas suelen cometer el error de culpar únicamente a las escuelas, a la infraestructura de las aulas o a los planes de estudio oficiales. Se pasa por alto un factor insustituible: La comunicación en el hogar y su impacto en el desarrollo de los hijos.
Dice la frase que pone nombre a esta entrega “Errare humanum est” en español “errar es de humanos” y nos ubicamos en esa frase pues en el caso de los resultados PISA nos hemos encontrado con una narrativa enfocada a buscar culpables, a aprovechar las fallas para profundizar los conflictos y poco aprovechamos el momento como una oportunidad de mejora.
Y bueno, si eres humano, te puedes equivocar, así que de entrada debes abordar el error del prójimo como te gustaría que se abordara un error tuyo.
En diferentes momentos hemos puesto en el centro de la solución a diferentes problemas sociales y educativos el dialogo en familia y en este caso no es la excepción. Una familia que platica es una familia que comparte, que busca alternativas en equipo y que encuentra las mejores formas para mejorar.
Para iniciar un proceso de análisis y mejora con los hijos o con cualquier otro miembro de la familia es necesario hacerlo en las condiciones más propicias, es decir, en el momento adecuado, con las palabras adecuadas y con un método adecuado.
Conocer un resultado adverso es una oportunidad para darnos cuenta y como consecuencia es una oportunidad inmejorable de cambio.
Lo llevaré al nivel de relación padre-hijo o maestro alumno, sin embargo, aplica en todos los ámbitos donde decidimos y podemos cambiar, pues bien dice la cita: “De los arrepentidos se vale Dios”
Cuando nos damos cuenta que algo no está dando los resultados esperados, una calificación, una conducta, un compromiso, un proyecto, un equipo, un programa, la familia o escuela completa, el camino a la solución inicia con el diálogo, no con el regaño, no con el reclamo, no con el castigo, si con el diálogo.
Un dialogo “bien llevado” puede traer estos frutos.
- Fomenta el pensamiento crítico. Un hijo que analiza causas y efectos, que construye alternativas y evalúa resultados no solo desarrolla las habilidades que mide PISA sino también aprende a decidir mejor en su vida cotidiana.
- Crecimiento a partir del error. Si bien el error no es un resultado deseable, si puede ser una oportunidad para mejorar. Tu hijo sabrá que se hizo mal pero también que hizo bien, para evitar volver a equivocarse y aprovechar sus fortalezas.
- Crecimiento emocional. Es una oportunidad para ayudar a nuestro hijo a darse cuenta cómo piensa y cómo decide. No es solo analizar el resultado, es analizar por qué se decidió así y no de otra manera.
Hace algunas semanas San Mateo nos mostraba, en tres pasos, el camino de la retroalimentación que podemos aplicar cuando nos damos cuenta que hay algo que se debe mejorar, y aplica no solo para la relación con los hijos o los alumnos, sirve entre esposos, amigos, compañeros de trabajo, etc. «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas.
Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad”.
- La corrección a solas. Corregir en público expone, humilla y genera resistencia. El encuentro a solas crea un espacio seguro donde la persona no necesita defender su ego frente a una audiencia. Es el momento de la intimidad, del diálogo honesto y de la empatía. Este no se logra si esa primera oportunidad de hace en una reunión, durante la comida o a través de comentarios para ver “a quien le queda el saco”. Para hablar con un hijo es importante que los esposos acuerden el cómo y el quién aborda el asunto.
- La presencia de testigos. Si el primer intento no da fruto, suma apoyos. Estos testigos no deben interpretarse como un tribunal para acorralar, sino como mediadores imparciales, personas de sabiduría y autoridad moral que ayuden a brindar perspectiva, aportar objetividad y validar la gravedad de la situación. Aquí se puede sumar el esposo o la esposa si el caso es con un hijo, invitar a alguien de toda la confianza un amigo, un sacerdote, un maestro.
- La red de apoyo más amplia. Si la persona persiste, se puede recurrir a una intervención desde varios flancos, trabajar en coordinación con la escuela, con los amigos comunes, con otros miembros de la familia.
Ahora, el ideal es que el resultado se logre desde la primera intervención, esa que se hace uno a uno, ese proceso de retroalimentación que se hace en privado y para lograrlo es bueno afinar el método.
Entiendo que hay de todo tipo de hijos, pero el primer paso es atrevernos como padres, como maestros a impulsar el cambio en nuestros hijos o alumnos.
Si me permites en la siguiente entrega vamos a compartir un método que puede ser muy efectivo para lograr buenos resultados desde esa primera intervención con los hijos y que puede aplicar en la familia, en el trabajo y en casi cualquier ámbito de la vida.
Cuando mis papás platicaban conmigo “Yo le sufría” pero ellos se atrevieron a hacerlo. Tal vez no tenían un método, pero tenían como su principal arma la que tienen los padres hacia los hijos, ponían el amor por delante y la esperanza de que me fuera bien en la vida. Seguramente confiando en la frase completa “ERRAR ES DE HUMANOS, ES DE SABIOS CORREGIR”
Al paso de los años pude valorar y agradecer esas pláticas con mis papás. Hoy nos toca hacerlo con nuestros hijos.
Que cuesta trabajo, si cuesta, pero que conviene iniciar ya, claro que conviene.
Nos vemos en la siguiente entrega, y si crees que le pueda ser de utilidad a alguien ayúdanos a compartir.