José Juan Ramírez
Irapuato, Gto. (Opinión Bajío).- Las muertes colaterales en ataques armados que se han registrado confirman que la inseguridad no disminuye y por el contrario, la población tiene mayor miedo y ya no cree en los discursos de que hay mejoras en el tema, señaló el obispo de Irapuato Enrique Díaz.
Luego de que en el último mes han muerto niños y víctimas colaterales en ataques armados y masacres en Guanajuato, el obispo reconoció que el trabajo que se ha realizado por todos los sectores de la sociedad no ha sido suficiente.
«Duele la muerte de varias personas entre ellas niños pero varias personas completamente inocentes que han sido alcanzadas y que son daños colaterales, pero esos daños colaterales van siendo muy fuertes. Cuando las autoridades nos dicen que vamos mejorando y que hay más seguridad quisieramos creer, pero por ejemplo frente a la niña (Valentina, asesinada en un ataque armado en la colonia 18 de agosto) o frente a la persona que está grave balaceada, frente a la masacre que hubo en Salamanca, nos quedamos sin palabras, nos quedamos con temor. La gente tiene miedo y no cree en los discursos, no cree en las palabras, se necesita trabajar mucho todos, autoridades pero todos necesitamos trabajar».
«Estas agresiones a personas que nada tienen que ver (con actividades delincuenciales) nos hace cuestionarnos a nosotros, y a las autoridades exigirles un alto a esta violencia sobre todo contra las personas inocentes».
El obispo Días lamentó que la violencia ya no se limita a zonas de riesgo o en horarios nocturnos, sino que se ha extendido prácticamente a todos los sitios, desde casas, parques, vía pública o negocios, donde hay riesgo para todas las personas de ser «víctima colateral» de un hecho de inseguridad.

