Lo del titular de este artículo, es información provista por el medio de comunicación opositor Iran International, con sede en Londres, Inglaterra. Califica esta terrible situación humanitaria como: “la mayor masacre en la historia de Irán ocurrida entre el 8 y 9 de enero”.
La cifra estimativa que da a conocer el medio iraní desde el exilio, tiene como fuentes a datos médicos e informes de diversas fuentes dentro de Irán, “incluyendo una cercana al Consejo Supremo de Seguridad Nacional”, del gobierno de los ayatolás.
Recordemos que las protestas en la República Islámica de Irán comenzaron el 28 de diciembre del 2025, producto de la devaluación del rial iraní, acelerando la inflación. El aumento en los precios de alimentos y combustibles generó un gran estallido social en dos importantes mercados de Teherán, extendiéndose a 280 localidades de todo el país.
Ya desde los primeros días, las fuerzas de seguridad respondieron con una sangrienta represión a los manifestantes, el corte del servicio de internet y amenazas de pena de muerte. Al día siguiente del inicio de las protestas renunció el presidente del Banco Central, Mohammad Reza Frazín, y en los siguientes días el presidente iraní, Masaud Pezeshkian se reunió con los principales líderes empresariales del país y prometió atender los problemas económicos.
Posteriormente las protestas evolucionaron hacia un rechazo al régimen teocrático islámico y al liderazgo del ayatolá Ali Khamenei. Las mujeres están jugando un papel fundamental en las mismas, quitándose los velos que marca la religión al estar en público.
La tensión crece y las autoridades iraníes atribuyen los disturbios en el país a la supuesta injerencia de potencias extranjeras. Además, la televisión estatal sostiene que los muertos son víctimas de “terroristas armados”, negando responsabilidad de las fuerzas gubernamentales.
Específicamente las acusaciones de intervención por parte del régimen islamista, van contra Estados Unidos y el Estado de Israel. El presidente del Parlamento iraní Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió: “que en caso de ataque contra Irán, los territorios ocupados, así como todas las bases y barcos estadounidenses, serán nuestro objetivo legítimo”.
En este contexto de violencia e inseguridad, Reza Pahlavi, hijo del último Sha derrocado en 1979, justamente por la Revolución Islámica, y príncipe heredero, se ha ofrecido para liderar una transición hacia un gobierno democrático en la antigua Persia. Pahlavi declaró al medio estadounidense Fox News, su compromiso de encabezar un cambio y que los ciudadanos puedan elegir libremente a sus futuras autoridades instaurando un régimen democrático.
La figura de Pahlavi ha adquirido notoriedad entre miembros del exilio iraní y simpatizantes a un posible retorno monárquico. El también exiliado político ha dejado claro que su posible regreso dependerá de las condiciones de Irán, pero ha reafirmado que su objetivo es contribuir a un futuro democrático del país.
El clima internacional continúa tenso con Israel en estado de alerta máxima. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) evalúan posibles escenarios ante una intervención militar estadounidense. Un alto jerarca iraní que pido no ser identificado, dijo a la agencia Reuters, que se trata de un asunto interno iraní, aunque las FDI están preparadas para actuar si fuera necesario. Tengamos presente que antecedentes de enfrentamientos directos entre la República Islámica de Irán, Israel y Estados Unidos agravan la inquietud en la región.
Mientras que la Secretaría de Guerra (El Pentágono), según informó el periódico The New York Times, está presentando al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un “abanico más amplio de opciones de ataque” contra Irán del que se había informado en los primeros días de las protestas, cuando el número de víctimas crecía dramáticamente.
Desde Washington, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a la prensa internacional, que “los ataques aéreos serían una de las muchas opciones que están sobre la mesa del comandante en jefe”, refiriéndose al mandatario, aunque también subrayó que “la diplomacia es siempre la primera opción para el presidente Trump”.
Trump había declarado con anterioridad, que su Administración está considerando “opciones muy fuertes” contra Irán, incluida una posible acción militar. En lo económico ya impuso aranceles de un 25% a los productos de los países que comercien con Irán. Algunos funcionarios se han referido a opciones más limitadas como un ciberataque o un ataque contra el aparato de seguridad interna de Irán.
Lo cierto es que mientras usted lee este artículo, las bolsas negras con cadáveres, en su mayoría de jóvenes iraníes, como se muestran en la prensa internacional fuera del Centro Médico Forense Kahrizak, en la capital Teherán, para que los familiares hagan reconocimiento de sus deudos, lamentablemente seguiráN creciendo exponencialmente.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

