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«Nobel a Machado… sin comentarios», la columna de Gerardo Mosqueda

Sin comentarios. Nobel a Machado… sin comentarios.

Las muestras de solidaridad con María Corina Machado no son sólo gestos de felicitación, son declaraciones estratégicas que van a redefinir el escenario geopolítico de América Latina.

Recibir el premio Nobel de la paz legítima categóricamente la opción política que representa la galardonada, pero sobre todo le legitima y contribuye a un mayor aislamiento diplomáticamente hablando de la dictadura que representa el actual gobierno de Venezuela y reactiva una movilización de apoyo internacional para el cambio político esperado en la nación venezolana.

El comité del premio Nobel ha tomado una decisión con una alta carga política que fuerza a los actores internacionales, a tomar una postura pública y hasta el momento este reconocimiento es una señal de un consenso democrático internacional, que ha dejado arrinconado a lo que queda de las dictaduras de izquierda en América Latina, inclusive figuras como el presidente de Chile, que asimismo se define como de centroizquierda ha manifestado su apoyo y reconocimiento y forman parte del consenso transpartidista sobre la importancia de la defensa de los derechos humanos y la restauración democrática en Venezuela.

En medio de una tendencia de rechazo a las dictaduras de izquierda, el originalmente llamado foro de Sao Pablo, que luego evolucionó en grupo Puebla del que cuenta cada vez menos miembros, no supo qué hacer, no supo qué decir.

la realidad del pueblo venezolano se traduce en la pobreza de más del 86% de los venezolanos, el éxodo de casi 10 millones de ciudadanos que han salido de su nación a buscar el sustento, el desarrollo humano y alguna manera de conseguir como sobrevivan sus familias que aún permanecen en Venezuela.

María Corina Machado, es una mujer ejemplar que ha luchado por la defensa de los derechos humanos y la restauración de la democracia en su país de manera pacífica, sumando dentro y fuera de Venezuela una impresionante reacción de solidaridad.

Pero tiene que salir de su país burlando los esquemas de seguridad del gobierno dictador de Nicolás Maduro, seguirán apareciendo algunas versiones con las que se trata de explicar cómo logró su travesía del lugar clandestino, donde se encontraba en Venezuela a Oslo, Noruega donde se hace presente para recibir el merecido reconocimiento de su incansable labor durante años.

La dictadura venezolana ha recibido una contundente lección, y a pesar de los discursos burlones de Diosdado Cabello y de la verborrea insulsa de Nicolás Mauro, la figura de la señora Machado crece, le engrandece el amor a su patria, el deseo incansable de que prevalezca la paz en su nación y el sueño de un mejor futuro para los venezolanos, hasta hoy, el movimiento que representa la lucha por la democracia en Venezuela ha ganado que la opinión pública internacional voltee a ver a Venezuela y evidencie el desprestigio de las dictaduras de izquierda en el mundo.

Para la presidente Sheinbaum no tiene ningún significado toda esta movilización internacional, que  motiva comentarios a favor, o en contra de la decisión del comité del Premio Nobel, las veces que los comunicadores le han preguntado su posición, su punto de vista respecto a que una mujer luchadora social, promotora de la democracia sea galardonada con el premio Nobel de la Paz; no le merece ningún comentario.

Pero no hace falta preguntarle más, la presidente de México no reconoce la lucha por la democracia y la defensa de los derechos humanos de María Corina Machado, no le representa ningún significado que la nación venezolana esté colapsada, que su gobierno esté convertido en una mafia de narcotráfico, que los venezolanos estén polarizados y enfrentados, entre ellos que después de 26 años de mentirle a la nación venezolana, hoy se encuentren en la más deplorable de la situaciones sociales, económicas y políticas de un país.

Para la presidente de México: sin comentarios.

La presidente Sheinbaum parece estar más preocupada de su solidaridad con la dictadura
venezolana o la cubana o la nicaragüense… son las que quedan. Sigue anclada a un modelo de dictadura con un discurso de democracia y con el ansia de poder imponer un régimen autocrático, populista, que es para lo que han trabajado los últimos siete años.

La negativa de la presidente Sheinbaum a manifestarse sobre el reconocimiento del Nobel de La Paz a María Corina Machado, cuenta con el discurso tradicional y falso de la no intervención, de la autodeterminación de los pueblos… porque felicitar a una figura de la oposición política, podría verse como un reconocimiento de una facción sobre la otra; así es de qué al abstenerse de opinar, cree que deja a salvo las relaciones diplomáticas funcionales con el gobierno de Nicolás Maduro, con lo que podría suponerse que no toma una posición pública en una crisis de una nación urgida de democracia.

Sin embargo, está aparente neutralidad, es de hecho un apoyo al gobierno chavista; al no condenar las acciones del gobierno venezolano o celebrar el reconocimiento a una figura que lucha contra él, el gobierno mexicano, se alía con las causas del gobierno actual de Venezuela; no obstante, las visibles inconsistencias en la aplicación de la doctrina Estrada las tribus del gobierno mexicano eligieron el silencio, porque existe una explícita preferencia ideológica por parte del gobierno de la auto llamada cuarta transformación.

Lo que el gobierno mexicano hace, desde la perspectiva de política internacional, es un ejercicio de equilibrista junto a su discurso de la nueva intervención. Es como un escudo diplomático para evitar ser parte del conflicto que tiene el gobierno de Maduro con el resto de las naciones del mundo, es decir, la presidente Sheinbaum prefiere respaldar a su amigo y a su ideología y a su aspiración de dictadora, porque eso le permite mantener su línea ideológica.

Mientras que la mayoría de los líderes políticos del mundo, comprenden que se trata de usar el premio Nobel como una herramienta de presión política, gobierno de México, optó por el camino de la reserva, a costa de ser percibidos, identificados como indiferentes a la lucha por la democracia en Venezuela y simpatizantes de la dictadura en ese país.

En verdad deseo que la nación venezolana encuentre pronto su retorno a la vida democrática tanto como que los mexicanos aprendamos la lección que hoy representa la lucha de la Señora Machado.

Es una lucha por Libertad y Democracia.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

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