Salamanca, Gto. (Opinión Bajío).- En medio del dolor, con globos color blanco y una impotencia creciente, cientos de personas dieron el último adiós a 4 de las 6 víctimas de la masacre perpetrada por un grupo armado en la comunidad de San Juan de Razos.
En una imagen que cada vez se repite con mayor frecuencia, pese a los triunfalistas discursos -de los gobiernos estatal y federal- de que ante la violencia disminuye, los féretros blancos fueron llevados en hombres por calles de la comunidad, que celebraría éste miércoles su fiesta patronal, el Día de San Juan.
Vecinos, estudiantes compañeros de los fallecidos (iban en bachillerato y universidad) se unieron en las oraciones por el descanso eterno de los jóvenes José María, Emmanuel, Emiliano y Mateo, cuyos sueños y esperanzas fueron truncadas la noche del sábado 20 de junio, cuando un grupo armado atacó la zona.
El dolor era visible en los rostros, así como la incomprensión de lo que había pasado, de no entender una tragedia que ha marcado para siempre a la comunidad San Juan de Razos, esas marcas que siguen apareciendo en colonias y comunidades de todo el país, que vive la peor crisis de seguridad en su historia.
Así, las masacres, las ejecuciones, siguen generando un dolor inmenso en esta nación, que pese a los discursos, sigue hundida en la violencia…


