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Encuentro con Gorosito: «pobreza en Latinoamérica nutre de reclutas al ejército Ruso»

ENCUENTRO CON GOROSITO…

POBREZA EN LATINOAMÉRICA NUTRE DE RECLUTAS AL EJÉRCITO RUSO

La pobreza en Latinoamérica, el desempleo, la necesidad de migrar, y la precariedad económica que presenta esta región del planeta, es un factor que beneficia a las redes transnacionales de trata y reclutamiento que están nutriendo al ejército de Rusia en su guerra contra Ucrania, denuncian organizaciones globales de derechos humanos y familiares de los reclutados.

La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), junto a la organización Truth Hounds, la Oficina Internacional de Kazajistán por los derechos Humanos y el Estado de Derecho, KIBHR, se encargaron de documentar este fenómeno tras una extensa investigación publicada con el título: “Combatants, Mercenaries of Victims of Human Trafficking? Russia´s Exploitation of Foreign Fighters in its War Against Ukraine.

Esta investigación da a conocer que desde el inicio dela invasión de Rusia a Ucrania, realizada a gran escala, en febrero del año 2022, Moscú reclutó 27 mil extranjeros procedentes de 130 países.

Las organizaciones sostienen en el documento que no se trata de un hecho marginal ni espontáneo, sino de una estrategia generada institucionalmente por medio del Ministerio de Defensa, con el objetivo de cubrir bajas en el frente, sin tener que realizar una nueva movilización masiva y reclutamiento a gran escala en Rusia.

Según el informe, el proceso de desarrollo del sistema, combina contratos laborales militares, incentivos económicos ante diferentes retos, promesas de obtención de la ciudadanía rusa. Todo desarrollado a través de campañas en redes sociales, la mayoría ofreciendo ofertas laborales falsas y la concesión de visas de turista como atracción.

En varios casos de los denunciados en el documento, las personas fueron atraídas por ofrecimientos de empleos civiles en áreas de seguridad, construcción, cocina, transporte o limpieza, pero la historia resultó ser muy distinta y terminaron siendo reclutados, firmando contratos redactados en ruso, recibiendo un entrenamiento muy general en pocas semanas, para posteriormente ser enviados al frente de batalla a cubrir bajas en las unidades de combate.

Países de la región latinoamericana aparecen dentro de ese mapa de captación de reclutas, con un número, según el documento más que importante y menciona la cifra de 8000, aunque aclara que la misma puede ser mucho mayor, siendo esta región del mundo la principal fuente de nuevos soldados.

Los países que han provisto al ejército ruso de mayor cantidad de reclutas, son Colombia y Cuba, seguidos por Perú, Brasil, Argentina, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y otros con menor número.

Básicamente, la principal causa de la captación es la vulnerabilidad económica que impera en la región latinoamericana y la falta de empleo para los jóvenes.

Aunque no sólo desempleados o personas en  algún nivel de pobreza han sido captados, sino exmilitares, expolicías, exguerrilleros (estos tres casos se dan mucho con colombianos) y trabajadores precarizados y el caso Cuba, además del nivel de pobreza de la mayoría, la población tiene conocimientos de manejo de armas, debido a que el servicio militar es obligatorio en la isla caribeña.

Las ofertas recibidas, se refieren a miles de dólares mensuales, pago de bonos iniciales y la posibilidad de recibir la residencia y la ciudadanía rusa. Aunque según la investigación una vez firmado el contrato en ruso, sin traducción a la lengua de origen muchos descubren que la oferta laboral era el reclutamiento al ejército ruso, para posteriormente ser movilizados a la zona de conflicto.

En el caso de la República del Perú, se puede ver con claridad cómo funciona dicho mecanismo de reclutamiento “camuflado” como empleos civiles en distintas áreas. La Fiscalía del Perú abrió una serie de investigaciones por presunta trata de personas, tras denuncias de ciudadanos captados con falsas ofertas de trabajo en Rusia y enviados posteriormente a combatir en Ucrania.

Según el informe más de 600 ciudadanos peruanos han sido reclutados mediante engaños laborales, de los cuales 13 fallecieron combatiendo en el frente según información proporcionada por denuncias de familiares y abogados.

El esquema dado a conocer por los familiares y denunciantes, se repite: contactos por redes sociales, promesas de salarios altos, pasajes a Rusia, contratos incomprensibles al estar redactados en ruso sin traducción a la lengua del firmante.

También se les confiscan sus documentos (pasaporte), presiones, deudas fabricadas por su estancia en Rusia y envío rápido posterior a un leve entrenamiento a unidades de combate. En algunos casos, incluso, los reclutados denunciaron haber sido amenazados o coaccionados a firmar sus contratos con el ejército ruso.

La República de Colombia, es un caso muy sensible al reclutamiento ruso. Un grupo de expertos en el tema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alertó que en el 2026 ha habido un aumento del contrato de mercenarios colombianos para luchar en conflictos en distintos países del mundo como: Ucrania, Sudán y países del Medio Oriente. El grupo de expertos estimó la cifra de más de 10 mil colombianos que han sido reclutados en el extranjero en los últimos 11 años, siendo en su mayoría exmilitares y expolicías, captados con ofertas difundidas por redes sociales o canales informales de reclutamiento.

Los expertos de la ONU explicaron que parte de ese reclutamiento puede constituir explotación laboral o trata de personas, especialmente cuando las condiciones reales no coinciden con lo que fuera prometido, cuando existen intermediarios opacos o cuando los combatientes reclutados quedan sin mecanismos de protección, repatriación o información para sus familias o dependientes.

El documento también señala que, una vez incorporados a las fuerzas rusas, muchos extranjeros son enviados a misiones de muy alto riesgo, conocidas en la jerga como “asaltos de carne”, con  el entrenamiento limitado que recibieron y escasas posibilidades de sobrevivir de la misión.

Las organizaciones que realizaron la investigación señalan que algunos reclutas son tratados como personal prescindible en los sectores más peligrosos del frente de combate.

La dimensión jurídica del caso es central. Para los autores del documento, algunos casos podrían cuadrar en trata de personas cuando existe captación, traslado y explotación mediante engaño, coerción o abuso de vulnerabilidad.

También en el informe se plantea que los países de origen tienen obligaciones pendientes: investigar redes de reclutamiento, perseguir intermediarios en el país, alertar a sus ciudadanos y facilitar la repatriación de quienes fueron reclutados mediante engaños o se encuentran detenidos como prisioneros de guerra.

Mientras que Moscú a través del Ministerio de Defensa, ha presentado desde el inicio de la guerra, a los combatientes extranjeros como voluntarios o contratistas motivados ya sea por razones económicas o ideológicas a combatir por Rusia.

Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos en el documento, sostienen que esa explicación del Ministerio de Defensa de Rusia, oculta una estructura más amplia de captación de reclutas que es facilitada por cambios legales internos y por la tolerancia o participación de actores estatales o paraestatales en el proceso.

El reclutamiento de personas procedentes de la región latinoamericana, también revela una dimensión menos visible de la guerra entre Rusia y Ucrania: su impacto global sobre poblaciones que están en distintos niveles de pobreza y vulnerabilidad económica.

La invasión del ejército ruso no solo moviliza soldados rusos y europeos, o aliados de Corea del Norte en el caso de Rusia, sino que también arrastra a personas de países con altos niveles de desempleo, informalidad laboral o fragilidad institucional, problemas económicos y sociales presentes en todos los países de Latinoamérica.

La alerta para la región latinoamericana es doble. Por un lado se trata de generar protección para los ciudadanos engañados y posteriormente enviados a la guerra contra su voluntad.

Por otro, los Estados de la región deben enfrentar redes de reclutamiento que operan desde redes sociales, agencias informales, grupos cerrados de mensajería y contactos transnacionales muy difíciles de rastrear.

En el caso específico de la región de América Latina y el Caribe, la necesidad económica, la falta de oportunidades para un número muy importante de la población por distintas razones y de la promesa de un ingreso rápido e importante en otro país, se han convertido en herramientas de captación para la maquinaria militar de Rusia, que tiene como objetivo reclutar futuros soldados, engañosamente, donde la vulnerabilidad social, bajo nivel de escolaridad y las crisis económicas recurrentes, hacen que estos sean más fáciles de engañar.

¡Hasta el próximo encuentro…!

Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

 

 

 

 

 

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