Pénjamo/Abasolo, Gto. (Opinión Bajío).- La falta de lluvias comienza a generar afectaciones en el campo guanajuatense, particularmente en los municipios de Pénjamo y Abasolo, donde alrededor de 4 mil hectáreas de cultivos de temporal de maíz y sorgo presentan daños ante la ausencia de precipitaciones suficientes.
Aunque durante las últimas semanas se han registrado lluvias intensas en diversas zonas del estado, en comunidades de ambos municipios la situación es distinta. La falta de agua ha comenzado a provocar que algunos sembradíos de temporal se sequen, generando preocupación entre las familias campesinas que dependen de estas cosechas.
Juan, de Pénjamo, y Pedro, de Abasolo, no se conocen, pero comparten una preocupación: sus cultivos de temporal comienzan a resentir la falta de lluvia y, con ello, aumenta el riesgo de perder sus cosechas.
En Abasolo, habitantes de las comunidades de Refugio de Ríos, Trojes de Marañón, Rancho Nuevo de la Cruz, Nombre de Dios, La Luz Masas, Peña Blanca, Tinaja, San Lorenzo, La Mina, El Encinal, Novillero, Rancho de Morales, Varal de Cabrera, Las Pomas y Berumbo han reportado afectaciones en sus sembradíos.
Mientras que en Pénjamo, la problemática se presenta en comunidades como San Antonio de Aguirre, El Chiflido, La Noria de Barajas, La Ordeña, Potreros, Potrerillos del Río, El Mármol, Zapote de Barajas, Barajas Viejo y Corralejo de Hidalgo.
Hasta el momento, los productores y habitantes de estas comunidades no han acudido formalmente ante autoridades de los tres niveles de gobierno para solicitar apoyo. Sin embargo, esperan que la situación sea atendida antes de que las afectaciones aumenten y las pérdidas económicas se vuelvan incalculables.
Los productores hacen un llamado para que las autoridades volteen a ver al campo de Pénjamo y Abasolo, realicen una evaluación de los daños y establezcan mecanismos de apoyo para las familias que podrían enfrentar pérdidas importantes ante la falta de lluvias.
La preocupación crece entre los campesinos, quienes aseguran que cada día sin precipitaciones representa un mayor riesgo para sus cultivos y para el sustento de cientos de familias de la región.

