ENCUENTRO CON GOROSITO…
¿QUÉ HABLARÁN DONALD TRUMP Y XI-JINPING?
Una mega Cumbre de importancia global, la que mantendrán en Beijing entre los días 13 y 15 de mayo, el presidente anfitrión Xi-Jinping, con su homónimo estadounidense, Donald Trump, visita que en tiempos de crisis energética tiene un gran alto voltaje político.
Varios y muy complejos serán los temas de la agenda a tratar, la República Islámica de Irán, Taiwán, minerales críticos, armas nucleares, Inteligencia Artificial (IA), uso del espacio y seguramente también Cuba como los esenciales o más sensibles de una compleja relación que combina rivalidad estratégica con necesidad de entendimiento, quizás, van a aparecer por allí, la guerra entre Rusia y Ucrania, Israel, y el régimen de Corea del Norte liderado por Kim-Jong-un.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, confirmó que el mandatario estadounidense hará una visita al país, respondiendo a una invitación de Xi- Jinping. Viaje histórico, ya que será el primero en casi 9 años de un presidente de la Unión Americana al gigante asiático.
Se presenta en un momento muy delicado para la geopolítica mundial, ya que hay guerra en el Medio Oriente desde el 28 de febrero, disputa tecnológica, sanciones comerciales entre ambos países y una gran competencia por la influencia global.
La Cumbre de ambos mandatarios, busca estabilizar una relación que atraviesa varios frentes de conflicto. Washington y Beijing son grandes competidores en áreas comerciales, semiconductores, inteligencia artificial (IA), minerales críticos, control de tecnologías sensibles y la seguridad de la región Asia- Pacífico. A la vez ambas potencias nucleares, necesitan coordinarse para evitar que esas disputas, vayan a derivar en crisis mayores.
No hay duda que el primer tema de la agenda será Irán. En los planes de Trump, está presionar a Xi-Jinping para que China utilice su influencia sobre Teherán con el objetivo de ayudar a contener la guerra. Recordemos que hace una semana el Canciller de Irán, Abbas Araghchi, visitó Beijing y se reunió con su par chino, Wang Yi.
Tengamos presenteque China es uno de los principales compradores de crudo iraní y mantiene vínculos económicos, comerciales y diplomáticos muy importantes con el país de los ayatolás, Para Washington, esa gran vinculación entre Beijing y Teherán puede ser decisiva para impulsar a Irán hacia un acuerdo que permita reabrir plenamente el estratégico estrecho de Ormuz y poder lograr el objetivo de estabilizar los mercados energéticos globales.
La guerra en Medio Oriente. Modificó el equilibrio de la Cumbre. Este encuentro estaba previsto para meses anteriores, y fue posponiéndose por el conflicto bélico. El presidente Trump necesita tanto que China se abstenga de apoyar militarmente a Irán y que limite sus exportaciones hacia el país de régimen teocrático, sus exportaciones de tecnología de doble uso (civil- militar) componentes y equipos que puedan fortalecer las capacidades militares iraníes.
Mientras que el líder chino Xi- Jinping, llega a la Cumbre con un importante margen de negociación a su favor. El gigante asiático es consciente que Washington necesita de su ayuda en Irán, pero no está dispuesto a brindar esa cooperación gratis, la misma tendrá un importante precio. El mismo como y adelantamos estará marcado por el tema Taiwán, clave que Estados Unidos, sea recíproco y no le proporcione más arma ni equipos militares, a la “isla rebelde”.
También entraran seguramente, ciertas concesiones en materia comercial, el retiro de sanciones económicas y tecnológicas, además el tema de las exportaciones estratégicas, seguramente estarán marcando el costo de la colaboración de Beijing ante el tema de la República Islámica de Irán y la crisis de Medio Oriente.
El comercio será el segundo gran eje del encuentro, dado que ambos mantienen una estrategia arancelaria frágil, heredada de negociaciones anteriores, pero la relación sigue marcada por la desconfianza. El mandatario estadounidense quiere reducir el importante déficit comercial con China y que éste país aumente su compra de productos estadounidenses y lograr compromisos sobre la adquisición de productos agrícolas, aviones y en los temas de energía e inversiones.
Una nutrida delegación empresarial acompañará a Donald Trump, lo que muestra el peso económico de la Cumbre en Beijing. La Casa Blanca invitó a ejecutivos de grandes compañías financieras, tecnológicas e industriales a la visita. El objetivo es impulsar acuerdos comerciales, compras y posibles inversiones que puedan ser presentados como resultados concretos de esta importante reunión.
Pero la discusión del lado estadounidense en el encuentro, también tendrá los temas de frenar lo que Washington considera prácticas desleales, limitar subsidios industriales chinos y proteger sectores estratégicos. Mientras que Beijing reclamará que Washington levante restricciones tecnológicas, reduzca sanciones a China y abandone una política que considera de contención económica.
Otro tema clave de la reunión será la Inteligencia Artificial (IA). Washington desea establecer canales de diálogo sobre los riesgos de la IA avanzada, su uso militar, la ciber-seguridad, modelos de lenguaje, semiconductores y control de sistemas críticos.
La competencia que se desarrolla entre los Estados Unidos y China, buscando liderar la tecnología de la Inteligencia Artificial (IA) ya no es sólo económica: también afecta defensa, vigilancia, industria, ciencia y poder global.
Uno de los puntos más delicados a tratar, será sin lugar a dudas el vínculo desarrollado entre la Inteligencia Artificial (IA) y las armas nucleares. La Casa Blanca ha defendido públicamente que las decisiones sobre uso de armas nucleares deben permanecer bajo control humano.
Washington quiere que China asuma compromisos similares, en momentos en que ambas naciones avanzan muy rápidamente en sistemas militares automatizados, sensores, alerta temprana e integración de Inteligencia Artificial (IA) en sistemas y estructuras de defensa.
El tema nuclear, también incluirá el crecimiento del arsenal chino. Estados Unidos afirma que China está expandiendo rápidamente sus capacidades nucleares y reclama: mayor transparencia, canales de comunicación militar y mecanismos de reducción de riesgos sobre este tipo de armas.
A su vez, la República Popular China, responde sobre el tema, que su arsenal nuclear sigue siendo menor que el estadounidense y ruso, y acusa a Washington de usar de dicho tema como pretexto para reforzar su presencia militar, alianzas y bases en el continente asiático.
Taiwán aparece como el tema más explosivo de la agenda a tratar. El mandatario estadounidense ya declaró que hablará con su homónimo chino sobre la venta de armas y equipos militares estadounidenses a la isla, un tema que Beijing considera una línea roja.
China ha reclamado insistentemente que Washington reduzca su apoyo militar y diplomático a Taiwán, mientras que Estados Unidos de América sostiene que su política hacia la isla, no cambió y que se opone a cualquier modificación forzada del status quo.
El riesgo para Taiwán es quedar atrapado en una negociación más amplia. Algunas especialistas en el análisis de los sistemas de negociación que utiliza el presidente Trump, lanzan la hipótesis que pueda utilizar el tema de la “isla rebelde”, para negociar en los temas Irán, comercio o tecnología, a favor de los Estados Unidos de América.
Importantes funcionarios de Washington, han intentado bajar esa preocupación y remarcan que la política de “una sola China”, que lleva adelante Beijing sobre la isla, se mantiene, junto con el compromiso de apoyar la defensa de Taiwán.
Los minerales críticos también estarán sobre la mesa; China controla la mayor parte a nivel global del procesamiento y la posesión de tierras raras y materiales esenciales para la defensa, baterías vehículos eléctricos y tecnología avanzada. Estados Unidos de América, trata de reducir esa dependencia de cadenas chinas, pero todavía necesita negociar reglas de acceso, restricciones y exportaciones.
La Cumbre no resolverá la rivalidad estructural entre ambas potencias. Ninguna de las partes espera un giro histórico ni una reconciliación estratégica. El objetivo más realista es administrar tensiones, evitar errores de cálculo y producir acuerdos parciales que permitan mostrar estabilidad en medio de un escenario internacional extremadamente volátil.
Para el presiente Trump, la visita tiene un valor político interno. Quiere presentarse como un líder capaz de negociar directamente con Xi- Jinping , conseguir compras chinas, contener a Irán y sostener la superioridad de la Unión Americana frente a China
Para Xi- Jinping, recibir al presidente Trump en Beijing permite mostrar que China sigue siendo un país indispensable, para resolver las crisis que se presentan a nivel global y que Washington no puede aislarla de ese contexto.
La Cumbre llega en un momento, en que estas dos grandes potencias no sólo compiten por ganar mercados. Compiten por tecnología, energía, minerales, datos, rutas marítimas, influencia militar, arquitectura financiera, Irán, Taiwán, Inteligencia Artificial (IA) y comercio, son temas distintos, pero forman parte de una disputa que ambos mantienen por liderar y marcar las pautas del orden internacional.
El resultado dependerá de los compromisos concretos que se obtengan. Avances en el tema Irán, comercio o canales de Inteligencia Artificial (IA) y más que puedan reducir la tensión global actual. Si la Cumbre fracasa se tendrá la percepción que ambas potencias sólo logran administra las crisis, pero no con capaces de construir confianza.
Beijing será entre el 13 y 15 de mayo, el centro de la política y expectativas a nivel mundial. No se espera que Donald Trump y Xi- Jinping puedan suturar sus grandes diferencias, pero sí que sean conscientes que todos los grandes riesgos actuales estarán presentes de alguna manera en esa mesa, y de ahí podrán salir soluciones: guerra en Medio Oriente, Taiwán, Inteligencia Artificial (IA), armas nucleares, comercio, finanzas ,energía y el futuro de la economía mundial.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

