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«El mundial, el negocio y el silencio: ¿quien cuida a los niños?», la columna de Fer Martínez Arriaga

El Mundial, el negocio y el silencio: ¿Quién cuida a los niños? ⚽🔥

La Copa Mundial de la FIFA 2026 no es solo fútbol. Es dinero. Es turismo. Es vitrinas internacionales. Y también —aunque incomode decirlo— es un imán para lo peor del mercado humano: la trata y la explotación sexual, especialmente de niñas, niños y adolescentes.

No es alarmismo. Es experiencia comparada. En Copa Mundial de la FIFA 2014 y en Copa Mundial de la FIFA 2018 hubo advertencias, operativos y, aun así, redes que intentaron capitalizar la afluencia masiva de turistas.

Pensar que en México “no hay riesgos” es, por decir lo menos, una ingenuidad peligrosa. Y aquí es donde el Leviatán —ese Estado enorme, lento, retórico— suele reaccionar tarde o simplemente se vuelve complice.

El negocio del cuerpo ajeno

Cuando llegan millones de visitantes a Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, también llega una demanda paralela: prostitución, “acompañantes”, fiestas privadas, turismo “sin reglas”.

¿Y quién paga el precio real?

Menores captados por redes que ya operan en rutas consolidadas. Mujeres traídas con engaños. Migrantes obligados a trabajar en condiciones de explotación laboral en hoteles, construcción y servicios.

Aquí no se trata de moralismo mojigato. Se trata de realidad criminal, de entender que la dignidad humana, lo más básico de un ser humano funcional, les es despojado a 20 mil niñas y niños en México cada año.

Y ¿Dónde están los que dicen defender los «derechos humanos»?, en Guanajuato por lo menos, con paleacate verde legislando para despojar de esa misma dignidad humana a los más vulnerables.

Lo que sí se está haciendo (y debe exigirse que se cumpla)

Celebro —y lo digo sin reservas— las alianzas que ya están caminando:

  1. La colaboración entre UNICEF, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México y la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras para capacitar personal hotelero en detección de abuso.
  1. La cooperación con agencias estadounidenses como U.S. Immigration and Customs Enforcement (HSI/DHS) para entrenar a personal de seguridad.
  1. Las líneas 24/7 de denuncia y atención psicológica y jurídica.

Eso es correcto. Eso es necesario. Pero no es suficiente. En México estamos en pañales en tema de detección, prevención y acción contra la trata, en comparación con la ventaja que llevan los mounstros que han crearon una economía sustentada en vender personas durante décadas.

Fundación Freedom y la prevención real

La Fundación Freedom ha sido clara en algo fundamental: la trata no se combate solo con operativos reactivos. Se combate reduciendo la demanda y visibilizando el delito como crimen organizado, no como “servicio informal”.

Sus recomendaciones son directas:

  • Protocolos obligatorios en hoteles y plataformas digitales.
  • Capacitación masiva en identificación de señales de trata.
  • Campañas públicas que nombren el delito sin eufemismos.
  • Sanciones ejemplares a clientes y facilitadores.

Porque sí: sin cliente no hay red. Y mientras el discurso oficial evite incomodar al consumidor extranjero, la raíz seguirá intacta.

Saskia Niño de Rivera y la verdad incómoda

Saskia Niño de Rivera ha insistido durante años en que el sistema penitenciario y de justicia en México no está preparado para desmantelar estructuras criminales complejas si no hay voluntad política sostenida.

Ella lo ha dicho con claridad: La impunidad alimenta la repetición. Si el mensaje es “todo está bajo control”, el mensaje para las redes es “hay margen”.

Y eso, en un evento global, es gasolina.

El Leviatán y la responsabilidad moral

 No es exageración decir que el Mundial será una prueba ética para el Estado mexicano.

Porque el crecimiento económico importa. El turismo importa. La derrama económica importa.

Pero ningún gol, ningún estadio lleno y ningún contrato de patrocinio puede valer más que la integridad, la vida y la seguridad de un solo niño y en México desde hace muchos años un niño o una niña tienen precio.

El liberalismo económico que muchos defendemos exige mercados libres, sí —pero también exige reglas claras, ley y orden. El Estado no debe ser paternalista… pero sí implacable con el crimen.

Que el mundo vea fútbol. No explotación en México.

México no es un país “en riesgo potencial” por la trata durante el Mundial.

México es un país donde la trata ya opera desde hace tanto tiempo que se convirtió en el país #1 proveedor de niños, niñas y adolescentes para trata en el mundo, donde en México las redes no solo son de los narcotraficantes son políticas también, donde los criminales no necesitan inventar nada nuevo: solo escalar.

Y si vamos a hablar claro, hablemos claro.

El Cártel Jalisco Nueva Generación ha sido señalado en múltiples investigaciones y procesos judiciales por diversificar sus operaciones más allá del narcotráfico: secuestro, extorsión, reclutamiento forzado, explotación sexual y redes que alcanzan a menores. No es un mito urbano. Es parte del modelo de negocio de los cárteles modernos: control territorial + explotación humana.

Aquí viene otro punto que a muchos les incomoda.

Donald Trump, con todos los excesos verbales que quieran señalarle, fue uno de los presidentes que más empujó públicamente el combate a la trata de personas a nivel federal en Estados Unidos: fortalecimiento de task forces, presión sobre redes transnacionales, endurecimiento de persecución penal, cooperación fronteriza y ahora la incursion brutal y violenta completamente indispensable y necesaria en México, bocanadas de aire fresco para las personas que necesitan justicia.

¿Fue perfecto? No. ¿Es polémico? Claro.

¿Pero colocó el tema en prioridad ejecutiva real? Sí.

Mientras en muchos países el discurso se queda en comunicados como aquí en México, en Estados Unidos bajo su administración hubo un énfasis operativo visible contra redes de explotación. Y cuando hablamos de trata transfronteriza —que involucra rutas México–EE.UU.— la coordinación no es opcional.

La trata no entiende de ideologías progresistas o conservadoras. Entiende de oportunidades y de debilidad institucional.

Blindar estadios no es blindar niñas. Blindar hoteles no es desmantelar redes.

Y si el Estado no actúa con firmeza brutal y quirúrgica —inteligencia financiera, congelamiento de activos, persecución a clientes, coordinación real con agencias extranjeras— el Mundial puede convertirse en vitrina para algo que nadie quiere ver, que incomoda, que apesta y que no se ve bonito, por que lo que se estaría viendo en esta vitrina es la parte más podrida del Gobierno Méxicano.

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