Este es uno de los pilares que utiliza Beijing, para tener mayor penetración en el hemisferio. Lo lleva a cabo a través de festivales, turismo, digitalización cultural y la integración de los institutos Confucio en los sistemas educativos de los países de la región.
Esta relación incluye becas, intercambios académicos y distribución de material didáctico con contenidos favorables a la República Popular China. Los expertos consideran que estos institutos no son simplemente centros difusores culturales, sino que funcionan como canales de propaganda del Partido Comunista de China (PCCh).
Si bien ofrecen enseñanza de idiomas y de la cultura china, operan con el apoyo de universidades locales, aprovechando la financiación y la falta de transparencia para afianzarse.
Esta asociación le está permitiendo a Beijing, exportar su modelo represivo de censura académica, una tendencia que ha suscitado una importante advertencia por parte de la Organización No Gubernamental, Human Rights Watch (HRW).
En respuesta la organización propone un Código de Conducta, diseñado con el objetivo de proteger a la autonomía universitaria y la libertad de expresión entre estudiante y académicos.
También se trabaja con la conectividad buscando moldear la opinión pública desde la base. Esto incluye foros, intercambios deportivos y en distintas facetas del área cultural, la capacitación de académicos y periodistas, también la traducción de series y películas chinas al español y portugués de Brasil.
Según los análisis de los expertos, tanto Beijing como las grandes empresas de comunicación y relaciones públicas de China que responden al gobierno, organizan viajes para periodistas de la región latinoamericana. Condicionando la publicación de contenidos favorables en los diferentes medios de comunicación, al regreso de su experiencia en el gigante asiático.
Además, diplomáticos chinos integrantes de las embajadas de China en los países de la región, tratan de influir en la cobertura mediática sobre información de su país, imponer líneas editoriales, o de plano desmentir información que no favorezca a los intereses de Beijing.
Según la directora de la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM) consultada por Diálogo Américas, Pamela Aróstica: “La respuesta institucional es desigual: en algunos países de la región las regulaciones de transparencia en financiamiento extranjero mitigan riesgos de cooptación”.
La Doctora en Ciencias Políticas, advirtió que: “La solidez de la respuesta institucional sigue siendo limitada en gran parte de la región”.
Todo este poder blando (soft power) que tiene como gran objetivo, consolidar en la región de América Latina, una imagen de la República Popular China de potencia “responsable y pacífica”, en la que se puede confiar, tiene “riesgos ocultos”.
Para el futuro de la influencia china en la región: “Se proyecta una profundización de China en infraestructura, energía, telecomunicaciones y tecnología digital, incluyendo transporte, redes 5G, centros de datos y cooperación espacial. Los riesgos incluyen incremento de deudas bajo condiciones poco transparentes y dependencia tecnológica en sectores estratégicos”.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

