José Juan Ramírez
Irapuato, Gto. (Opinión Bajío).- La sociedad no debe ser cómplice silenciosa de quienes dividen, matan, provocan hambre y desigualdades, que denigra a los demás, señaló el obispo de Irapuato Enrique Díaz Díaz.
Dijo que es pecado callar ante tanta injusticia, destrucción de la naturaleza y de las propias personas.
«Cristo es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pero nosotros somos sus discípulos y también debemos entablar una lucha sin cuartel contra todo lo que sea pecado y no en el sentido escrupuloso de quien ve faltas en todos lados y se asusta, sino contra el verdadero pecado: el que mata y divide, el que provoca hambre y desigualdades, el que engaña y seduce, el que denigra y humilla, el que nos separa de Dios… hoy nosotros no podemos ser cómplices silenciosos de tanta injusticia; callar es pecado cuando se está destruyendo la naturaleza, la fraternidad, la convivencia y a la propia persona».
El obispo Enrique Díaz mencionó que aunque el año 2026 presenta un panorama de violencia, injusticia o dudas, no debe perderse la esperanza.
«Ahora estamos subiendo ya la cuesta de enero y la cuesta, cuesta; porque hemos de enfrentar las situaciones ordinarias pero de una manera extraordinaria y hemos de transformar el camino de cada día en un tiempo de construcción, de siembra y en un llamado a la esperanza y este año por desgracia, tenemos que afrontar un ambiente de violencia injusticias dudas y de pobreza creciente parecería para desanimar, pero el verdadero discípulo encuentra razones para sostener su lucha», indicó el Obispo Enrique Díaz.

