“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío”
Alberto Cortez
Es la primera vez que escribo sin una frase mía, es la primera vez que escribo con una canción, es la primera vez, que escribo desde el corazón, bueno no, hoy escribo desde la sencillez, experiencia y mi humildad.
Hace tiempo aprendí y descubrí lo que era la vocación docente, hace casi casi 25 años, yo, un chamaco de 23 años, ella, una consejera, acompañante, me daba la bienvenida, yo inexperto, aceptaba, nunca imagine que de ahí nacería una amistad, una complicidad, un camino de vida.
Compartimos café, espuma, ratones, cubiertos “robados”, y hasta un cangrejo destrozado, puras bromas y alegrías y sin más además de un termo, compartimos vida.
Te cargue en un simple pizarrón, después de tremenda caída, también aguante dos horas y media desde la Chona, hasta Irapuato y además dos horas en el Santa Teresa, para que te dijeran, estabas bien. Ese día sufrimos, nos paró la Federal, avisamos a la familia, pero creo no se compara con esta noticia.
Sabes, creo te comprendía, no nos gustaba, hablar del pasado, porque el de ambos había sido en momentos complejo, pero también ambos deseábamos un futuro prometedor, transformador y evangelizador.
Hiciste de un equipo, Comunidad, y de un colegio Fraternidad, y de la Banda de amigos una familia.
Nunca quisiste disfrazarte, porque era mi idea, y siempre la respeté. Y sabes porqué, era tú historia, no la mía, era tú idea, no la que yo pensaba, pero siempre sonrías y te divertías con mis travesuras y locuras.
Me apoyaste en mis mayores tristezas, siempre, y también en mis mejores logros, aun que siempre me dijiste, estas seguro…. Y yo, respondía, sí.
Hay Sofy qué recuerdos y vivencias con Justino, Chío, Javier, Ches, Iván, Choco, Lalo, Tere y María Luisa siempre poniendo orden, o aquellas tarde en Vips y sus cubiertos, o saleros, PERO ME QUEDO CON EL RATÓN, sí ese que inesperadamente salió de unas palomitas.
Marcaste la vida de tantas alumnas y alumnos, de compañeras y compañeros de vocación, disfrutaste de la vida y estoy seguro fuiste una mujer de un gran corazón, humanidad y visión.
Llevaba, cinco años sin escribir, pero hoy, vale la pena para recordar y agradecer lo afortunado que fuimos de conocer y compartir vida con la Mtra. Dulce María Carreón Gamiño, buen regreso a la casa del Padre. Hasta que nos volvamos a encontrar.
Y aunque breve sigo siendo CARULI.

